lunedì 19 novembre 2018

Dallo scetticismo alla gratitudine.

Risultati immagini per neocatechumenal way denver

L' esperienza del Cammino dell' Arcivescovo di Denver

Mons. Aquila, Arzobispo de Denver (EE.UU)
Thu, 01 Nov 2018 18:24:00

El domingo 14 de octubre tuve el privilegio de celebrar una Eucaristía en Greeley con más de 500 catequistas del Camino Neocatecumenal. Mientras que el Camino celebraba su 50 aniversario este año, mi corazón se llenó nuevamente de gratitud al Padre por el don que ha sido este itinerario de fe para la Iglesia local en Colorado y en la Iglesia universal.

Desde su fundación en España bajo el pontificado de San Pablo VI en la década de 1960, cada Papa ha promovido el Camino, al ver los grandes frutos que ha dado. En el 50 aniversario, el Papa Francisco, dijo: “Su carisma es un gran regalo de Dios para la Iglesia de nuestro tiempo. Demos gracias a Dios por estos cincuenta años”.

Un amigo sacerdote me introdujo al Camino en la cuaresma de 1988 mientras estudiaba en Roma. Aunque no había escuchado de ellos, tenía curiosidad, ya que mi amigo hablaba muy bien de las historias de conversiones de las que había sido testigo.

Decidí saber más sobre el Camino, así que fuimos a un servicio de cuaresma. Durante el servicio, muchos jóvenes dieron su testimonio de cómo el Camino los había llevado a tener un encuentro con Jesucristo, lo que cambió radicalmente sus vidas. Algunos eran ex-drogadictos, otros vivían vidas promiscuas con hombres y mujeres, otros estaban involucrados en actos de violencia y otros en situaciones abusivas. Su encuentro con Jesucristo a través del Camino los alejó de la desesperanza y de los patrones del pecado y llegaron a un encuentro con la misericordia y la verdad de Jesucristo. Ellos creyeron firmemente en el poder sanador y la autoridad de Jesucristo, y que con Dios todo es posible (Mt. 19,26).

Recuerdo haber sido inundado por el asombro y algo de incredulidad ante su testimonio. Hablando con mi amigo de camino a casa, le pregunté si había escuchado todo correctamente. Me aseguró que sí. Tuve que enfrentar mi propio escepticismo y mi falta de fe en Jesucristo, y esto me dio mucho para meditar. Me pregunté: “¿En quién creo? ¿en el mundo o en Jesucristo?” Los jóvenes que estaban ahí tenían un fuego y un celo en ellos que solo el Espíritu Santo podría haber provocado.

A través de los esfuerzos del entonces arzobispo Stafford, se invitó al Camino a Denver, y que después de la Jornada Mundial de la Juventud de 1993, él solicitó que fuera establecido en Denver un Seminario Redemptoris Mater. El Camino respondió y el seminario se estableció en 1996, recibiendo después la aprobación del arzobispo Chaput. Hemos sido bendecidos con 28 sacerdotes, quienes ayudan al personal de nuestras parroquias, trabajan en el seminario y promueven la formación del Camino en nuestras parroquias.

El Camino también ha dado frutos misioneros. Tenemos dos sacerdotes de nuestra arquidiócesis que sirven como misioneros en otros países y 16 jóvenes de la arquidiócesis que han participado en el Camino desde su adolescencia están discerniendo un llamado al sacerdocio en otros Seminarios Redemptoris Mater alrededor del mundo.

Durante la misa del 14 de octubre, escuché nuevamente los testimonios de los catequistas, algunos de los cuales han pertenecido al Camino en nuestras parroquias por más de 20 años. No hubo escepticismo en mi corazón, solo gratitud por el fruto que el Camino ha traído a la arquidiócesis. Las palabras de Jesús vinieron a mi corazón: “Yo soy la vid y vosotros los sarmientos. El que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto, pero sin mí, no podéis hacer nada.” (Jn. 15,5). Como el Papa Francisco enseñó en su encíclica, La alegría del Evangelio (Evangelii Gaudium), es por la invitación a las personas a encontrarse con Jesús y acompañándolos en las comunidades y las etapas del Camino que se encuentra una abundante cosecha en nuestras parroquias. Las personas conocen la vid, Jesucristo, permanecen en Él, poniendo su fe en Él mientras transforma sus vidas, y después, dan mucho fruto al salir a invitar a otros a venir a conocer a Jesús.

Rezo para que el Camino continúe creciendo en nuestra arquidiócesis y en todas nuestras parroquias como parte de la nueva evangelización. El Camino ha demostrado por su fruto que es del Espíritu Santo y la Iglesia ha confirmado su carisma. En los tiempos en que vivimos, el Camino es uno de los signos de esperanza para nuestra arquidiócesis. Se une a otros movimientos fructíferos del Espíritu Santo, como nuestra iniciativa arquidiocesana “Mas de lo que crees”, Fellowship of Catholic University Students (FOCUS por sus siglas en ingles), Christ in the City, Amazaing Parish, Families of Character, ENDOW, el Augustine Institute, ChristLife, y a muchos más. En el llamado universal a la santidad, y especialmente en los tiempos que estamos viviendo como Iglesia, siempre “Con los ojos fijos en Jesús que inicia y lleva a la perfección la fe”. (Heb 12,2).

Traducido del original en inglés por Mavi Barraza.

https://elpueblocatolico.org/multitudinario-encuentro-del-camino-neocatecumenal/
https://denvercatholic.org/from-skepticism-to-gratitude-my-experience-of-the-way/

martedì 6 novembre 2018

Una Fondazione per proteggere la "opera artistica" di Kiko.




19 ore fa - El fundador del Camino Neocatecumenal ha constituido una fundación civil, según se desprende del Boletín Oficial del Estado de hoy. La fundación, a cuyo ...
17 ore fa - La 'Fundación Obra Artística Kiko Argüello', aprobada por el BOE el 31 de agosto. La entidad también pretende “colaborar con la evangelización llevada a cabo ...

venerdì 26 ottobre 2018

Maria, 26 anni, astrofisica mestrina: «Lascio tutto per evangelizzare»





Fonte: Gente Veneta

Ha salutato gli amici della comunità neocatecumenale a settembre, durante la liturgia di invio celebrata dal parroco don Marino Gallina nella parrocchia del Sacro Cuore.
Ed è volata a Rivne, nel nordovest dell’Ucraina, per una missione di evangelizzazione. Maria Moressa, 26 anni e una laurea da 110 e lode in Astrofisica, non sa quando farà ritorno in Italia, perché l’evangelizzazione, carisma essenziale del Cammino neocatecumenale, è un impegno “a tempo indeterminato”.
La raggiungiamo al telefono di mattina, prima che esca dalla casa della famiglia spagnola che, in questi primi tempi, la sta ospitando.
«Le cose – spiega – sono andate così: a maggio ho ricevuto dalla mia comunità la proposta di partire, ma non sapevo per dove. Se dai la tua disponibilità, devi essere pronta ad andare ovunque, anche in Africa. È sicuramente un passo molto radicale, una specie di salto nel buio… Soprattutto per una come me, che era convinta non avrebbe mai lasciato Mestre! Però, la decisione non è stata improvvisa, ho fatto un percorso, un cammino che mi ha portata fino a qui».
Ma come è nata in te questa scelta?
Io sono sempre stata una persona curiosa, aperta al nuovo, attratta dalle grandi domande sul mistero della vita, sull’origine dell’universo… E’ per questo che ho scelto di studiare Astrofisica: in un certo senso era una sfida, volevo mettere alla prova anche la mia fede.
E com’è andata? Fede e scienza possono darsi la mano?
Certamente! Dio e la relatività generale possono benissimo stare assieme.
Ti sei laureata col massimo dei voti; non ti sarebbe piaciuto continuare a studiare, a fare ricerca?
All’inizio l’idea era quella, tant’è che in primavera avrei dovuto partecipare al bando di concorso per il Dottorato dell’Università di Padova, ma poi ho rinunciato: ho capito che non era la mia strada. Amo studiare, amo suonare (al Conservatorio ho studiato corno francese, una specie di tromba), sono interessata all’arte e alla pittura, ma negli ultimi due anni non facevo che interrogarmi su che cosa davvero desiderassi, su quale fosse esattamente la mia strada. E quando ho ricevuto la proposta di partire per evangelizzare, ho risposto alla chiamata e ho detto: sì.


Come funziona la tua vita lì? Ricevi uno stipendio dalla comunità?
No: io e l’altra ragazza che è partita insieme a me dovremo lavorare. Per ora siamo ospiti presso una famiglia spagnola, ma non vogliamo pesare troppo sul loro bilancio familiare e stiamo già cercando un lavoro per poter affittare un appartamento. Qui c’è una grandissima povertà: lo stipendio medio è di 150 euro al mese, ma i prezzi sono solo poco più bassi dell’Italia, sicché il costo della vita è altissimo. Però, devo dire che non si vedono mendicanti per le strade: sono poveri ma con una forte dignità. In generale, comunque, l’impressione è quella di trovarsi in un paese da ricostruire, un po’ come l’Italia del dopoguerra.
A proposito di guerra: del conflitto Ucraina-Russia non si parla più, ma tu che sei lì hai percepito qualche segnale di tensione, di conflitto armato?
No, nulla di tutto questo. Ieri ho visto sfilare lungo la strada alcuni autocarri militari, ma qui siamo lontani dal confine, e non si avverte alcuna tensione, nessun segno di un reale conflitto armato.
Torniamo alla tua missione di evangelizzazione: come si svolgerà, in pratica?
Noi saremo i ‘Testimoni dell’amore di Dio’. Compiremo la nostra opera di evangelizzazione un po’ ovunque: per la strada, al supermercato, alle fermate degli autobus… Un po’ come facciamo a casa, in Italia, nei periodi di festività. E aiuteremo le famiglie con i bambini, prestando servizio dove serve, con lezioni di catechismo, momenti di gioco e preghiera per i piccoli. Certo, dovrò imparare bene l’ucraino, che non è per niente facile, e il russo, che da queste parti è più parlato.
Anche se sei lì da poco, ti sei già fatta un’idea delle reazioni della gente rispetto alla vostra missione di evangelizzazione?
Beh, mi sembra che ci sia molto stupore e attenzione. Qui il comunismo ha sradicato profondamente la fede delle persone e, tra i cristiani presenti, la maggior parte è ortodossa, ma ho notato una disponibilità all’ascolto maggiore che in Italia. E poi, siamo molto emozionate perché qui a Rivne si sta costruendo la prima Chiesa cattolica della città, ed è bellissima!
Che cosa ti manca di più, ora che sei laggiù?
La mia famiglia non mi manca perché, grazie alle video chiamate, parlo e vedo i miei genitori e i miei fratelli tutti i giorni. E i miei amici… Molti sono partiti comunque per altri paesi, per lavoro o per studio. Perciò direi che, per il momento, non mi manca nulla.
Maria, se pensassi a te stessa tra dieci anni, come ti vedresti?
Oh, questa è una domandona, non ne ho davvero idea: non so che cosa farò domani, figuriamoci tra dieci anni! Ma una cosa è certa: sono pronta a fare quello che la vita mi metterà davanti. Come dicevo: sono aperta a tutto e le incognite del futuro non mi fanno paura.
Cristina Pagnin

lunedì 22 ottobre 2018

Sinodo dei Vescovi. Intervento di don Hilaire K. Kouhaho. (Integrale spagnolo)

Sínodo de los Obispos. D. Hilaire K. Kouaho: “Los jóvenes descubren cómo Dios está presente en su historia concreta”
Intervención del auditor del Camino Neocatecumenal
En el Sínodo de los Obispos que estos días se celebra en Roma bajo el tema Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional, se encuentra participando como Auditor de parte del Camino Neocatecumenal D. Hilaire K. Kouaho, rector del seminario diocesano internacional Redemptoris Mater de Madagascar.
El sacerdote leyó un discurso ante la asamblea sinodal el pasado 16 de octubre de 2018, en el que señaló que el tema de la escucha es “crucial para entender a nuestros jóvenes” y añadió que también es “necesario” educarlos a “escuchar la voz de quien verdaderamente los ama tal y como son: Cristo”.
A continuación, publicamos la intervención que el sacerdote leyó ante el Papa Francisco y el resto de la asamblea sinodal en la tarde del martes 16 de octubre:
***
Discurso de Hilaire K. Kouaho
1. Beatísimo Padre, reverendos Padres Sinodales, queridos amigos jóvenes. Me llamo Hilaire. Soy de Costa de Marfil.
2. Doy las gracias a Su Santidad, que es también mi obispo, de poder participar en este gran momento eclesial en representación de todas las comunidades del Camino Neocatecumenal.
3. Cuando tenía 18 años el Señor me hizo iniciar la experiencia del Camino Neocatecumenal. Provengo de una familia alejada de la Iglesia y junto a ellos he conocido la fe y la Iglesia a través de una pequeña comunidad. Hoy toda mi familia está viviendo esta experiencia de fe en Costa de Marfil. En 1992 entré en el Seminario Redemptoris Mater de Roma, y después de un tiempo de formación fui ordenado sacerdote para la diócesis de Roma. Desde hace 12 años soy rector del Seminario Redemptoris Mater de Madagascar.
4. El tema de la escucha es crucial para entender a nuestros jóvenes. En cada situación a lo largo de su crecimiento, sobre todo en los momentos de crisis, debemos escucharlos. También es necesario educarlos a escuchar la voz de quien verdaderamente los ama tal y como son: Cristo. En el centro de la Revelación está Dios mismo que llama a su pueblo a la escucha.
5. La experiencia que los jóvenes hacen en las comunidades neocatecumenales es la de la celebración semanal de la Palabra de Dios y de la posibilidad, en cada celebración, de ser escuchados dando su experiencia. Cada cristiano está llamado a poner su vida bajo la luz de la Palabra de Dios. Esta educación a escuchar y ser escuchados acontece en primer lugar en la familia a través de una “liturgia doméstica”, el domingo, donde los padres transmiten la fe a los hijos, según la costumbre del Camino Neocatecumenal.
6. La comunidad a la cual los jóvenes pertenecen, los ayuda a sentirse tomados en serio. Crecer en una comunidad compuesta de personas de todas las edades, sexo y condición social ayuda a destruir las barreras generacionales y a crecer juntos en la fe.
7. A través de la escucha de la Palabra, los jóvenes descubren cómo Dios está presente en su historia concreta, también en sus implicaciones más problemáticas y dolorosas. Descubren un Dios que es cercano y venda sus heridas, descubren el misterio de la cruz gloriosa que es la única que da un sentido a la existencia del hombre.
8. En el interior de las comunidades, jóvenes y adultos viven una educación gradual a la fe a través de una iniciación cristiana que no presupone la fe, sino que en varias etapas ayuda a redescubrir toda la riqueza contenida en el bautismo.
9. Este proceso se hace bajo la guía de un equipo de catequistas compuesto por laicos (hombres y mujeres) y sacerdotes que acompañan al joven a lo largo de su camino catecumenal. En esta fase del paso de la familia a la comunidad, el Camino ha descubierto la belleza de una pastoral de la post-confirmación que ayuda a los jóvenes a permanecer en el seno de la Iglesia y a experimentar sus riquezas en la edad crítica de la pubertad y de la adolescencia.
10. En la pequeña comunidad pueden experimentar el calor fraterno que tanto desean los chicos. Las Jornadas Mundiales de la Juventud son ocasiones de gran respiro para los jóvenes que viven momentos de evangelización y fraternidad con coetáneos de otras partes del mundo.
11. San Pablo VI, a través de la Humanae Vitae, ha ayudado a muchas familias en la Iglesia a estar abiertos a la vida. Esta apertura a la vida en el Camino ha dado como fruto vocaciones a la vida consagrada, al presbiterado y al matrimonio. Muchas familias jóvenes, después de un tiempo de gestación de la fe en el interior de su comunidad, llamados por los obispos y enviados por el Santo Padre, salen en misión a las zonas más secularizadas del mundo.
12. El Espíritu Santo está llamando a muchos jóvenes de las comunidades a la vida sacerdotal. Han sido erigidos por los obispos diocesanos 122 seminarios diocesanos misioneros internacionales. Esta internacionalidad, que he experimentado yo el primero durante mi formación, la estoy viviendo ahora de nuevo con los seminaristas y los sacerdotes formados en nuestro seminario que proceden de 15 naciones de Europa, África y América.
13. Un joven en el fondo busca sólo una cosa: sentirse amado y acogido. La Iglesia, que es maestra en humanidad y que posee la riqueza del Evangelio, es la única en poderles ofrecer esta belleza del amor.
14. Allí donde se encuentre un joven en la tierra, también para él Jesucristo ha dado la vida y ha derramado su Sangre, aunque no lo sepa. Todos los jóvenes tienen el derecho de escuchar la Buena Noticia de que es posible ser feliz no viviendo egoístamente para sí mismo, sino para los demás. Los jóvenes esperan que nosotros, en cuanto Iglesia, salgamos para ir a encontrarlos en lo profundo de su alma, donde residen sus interrogantes más profundos y donde anida la impronta de Dios.
Gracias, Santo Padre, por el bien que quiere para los jóvenes.
Camino Neocatecumenal
(ZENIT – 19 oct. 2018).