Francisco a Kiko Argüello: “¡Menudo lío has armado! ¡Pero tenemos que continuar con ese lío!”
“Vamos a pedir por él, para que no se lo carguen, para que no se muera pronto”
"Viene este Papa y ya piensa como nosotros. Nosotros todo lo hacemos en función de los más pobres, y la Iglesia nos ha escuchado"
El día 21 de marzo, en la parroquia madrileña de Santa Catalina Labouré, Kiko pronunció todo un alegato en favor de Francisco:
“Es maravilloso”, “va a ser una bendición para nosotros” y “vamos a pedir por él, para que no se lo carguen, para que no se muera pronto y pueda hacer las reformas que tiene que hacer”.
Reproducimos grandes extractos de su discurso:
KIKO
Buenas noches a todos, hermanos. Traemos la gran alegría de que tenemos un nuevo Papa que se llama Francisco, que será maravilloso. Yo le he saludado ayer y le hemos pedido una audiencia, es verdaderamente fantástico.
Toni Figueredo, un monseñor, hermano del Camino, que ha trabajado con él en el Sínodo me dijo: ven conmigo, que está en Santa Marta, y te voy a presentar al Santo Padre.
Entonces, me llevó, estaba en la Capilla, después de la Misa, rezando, y
esperamos fuera. Estaban cuatro cardenales. Y nada más salir se acercó a
los cardenales y vino hacía mí. Me puse de rodillas, le besé la mano y
le dije que era Kiko Argüello. ¡Oh, muy bien, muy bien —me dijo. Le dije
que me gustaría tener una audiencia para poder hablar de la Misión en
las 100 plazas en Roma, y me dijo que sin duda, que hablara con el
secretario, y que le parecía maravilloso salir a las calles a anunciar
el evangelio.
Después me preguntó por Pili, porque conoce a Pili Antelo y
me preguntó por su madre (porque está enferma su madre). Y me dijo:
¿Sabes que yo la llamo la pastora? Me contó Pili que la llamaba la
pastora en los encuentros que ha tenido con ella. Pili le dijo una vez
al Papa que no le gustaba: “¿Por qué me llama la pastora?” Y dice: “¿Por
qué? ¿No te gusta que te llame la pastora” Y dijo Pili: “¡Es que me
parece protestante!” Y después dice el Papa: “Bueno, ¿el pastor quién
es?” Dice Pili: “¡Usted!” “¡Bueno, pues si yo soy el pastor, a mí me
gusta que tú seas la pastora!”
Y como me preguntó por Pili, entonces la
llamé y le dije que viniera a Roma a saludarlo. Y esta mañana ha ido a
saludarle. ¿Qué ha pasado? Cuéntanos.
Padre MARIO
Kiko, te has olvidado de lo más
importante. Lo que me has contado tú porque yo no estaba. En cuanto ha
visto a Kiko le ha dicho el Papa: ¡Menudo lío has armado en la Iglesia!
KIKO
Nada más verme me dice: “¡Menudo lío has armado! ¡Pero tenemos que continuar con ese lío!” —eso fue lo primero que me dijo, que había que continuar el lío armado.
Pili Antelo es de la parroquia de San
José, que es la responsable del equipo itinerante de Argentina, que
estaba con el P. Carmelo, han estado muchos años juntos, que ahora está
muy enfermo. Y ahora tenéis otro sacerdote y un chico que está con
vosotros. En Argentina, ¿en cuántas diócesis está el Camino?
PILI ANTELO
El Camino está en 33 diócesis, en el 50%
de las diócesis de Argentina. Lo que Anuncio de Pascua 2 pasa es que hay
pocas parroquias con el Camino en cada diócesis. Comunidades hay unas
250 y en Buenos Aires hay unas 25 ó 30, porque en la actualidad hay seis
parroquias más la Parroquia Armena. Y nos han echado, o no ha llegado a
estar el Camino, en once parroquias.
KIKO
Ha sido muy difícil tuvieron un proceso
teológico. Nos acusaron de herejías en una diócesis del sur, la diócesis
de Viedma. Y a esta pobrecilla se las han hecho pasar moradas. Al final
te hicieron un proceso con toda una serie de teólogos allí. ¿Y fuiste
absuelta o no?
PILI ANTELO
¡Fuiste absuelto tú! Porque era el mamotreto el que estaba en cuestión.
KIKO
Nos acusaban por las catequesis, de que
en la cuarta catequesis… Un follón, lo hemos pasado fatal. En aquella
época había muchos obispos muy integristas, muy unidos a los políticos
de la dictadura; hemos sufrido mucho. Pero ahora, gracias a Dios, es
distinto. Esta mañana, ¿qué ha pasado?
PILI ANTELO
Lo primero de todo, antes de decir lo de
esta mañana, es que tienes que dar gracias a Dios por haber podido estar
ayer en la Misa, porque yo iba también para estar en la Misa, y no sólo
no me han dejado entrar a mí sino que no han dejado entrar a Toni
Figueiredo; estaba completamente cerrado. Como no hemos podido entrar en
la Misa dice Toni: “¿Y ahora qué hacemos?” Le digo: “¡Pues como no lo
digas tú! ¡Todo menos volverme a España!” Total, que hemos estado
esperando. Para abreviar, el P. Mario me hizo en broma una sugerencia
pero no hemos podido llevarla a término…: quería que me vistiera de
monja a ver si así… ¡Yo lo único que le he dicho era si podía elegir el
color! Una broma, claro. A todo esto, lo único que se le ha ocurrido a
Toni ha sido meterme en el Vaticano con Leonardo —que ha sido un ángel
para mí, porque así por lo menos había uno con una presencia un poco
solemne— y que estuviéramos medio escondidos, merodeando en la casa de
Santa Marta, porque el Papa tenía que ir a comer a la 1 de la tarde;
entonces sería el momento del asalto. Medio escondidos ahí,
inmediatamente han venido, han hablado con Leonardo. Al final hemos
conseguido quedarnos a unos veinte metros de la puerta. Les hemos dicho
que íbamos a ser buenos, que no nos íbamos a mover de ahí y que en
cuanto llegara el Papa le saludaríamos con la mano. Y ya estábamos
resignados a eso. Yo le dije a Leonardo: ¡sólo con la mano no: le voy a
pegar un grito y ya está! Y ¿qué ha pasado? Que a través de toda una
serie de cosas, el Papa se ha enterado y ha dicho que me dejaran pasar.
Entonces, he pasado a Santa Marta y rápidamente me ha agarrado del brazo
y me ha llevado a una salita.
KIKO
¿Pero tú a la Seguridad le has dicho que eras “la pastora”?
PILI ANTELO
Anuncio de Pascua 3 Claro, porque a mí me
han preguntado: “¿Pero bueno, usted quién es?” Como son italianos y no
entienden lo de pastora, pues le he dicho: “Díganle, si tienen
posibilidad de hablar con el Papa, díganle que está la pastora”. Ha sido
entonces cuando el Papa ha permitido que pasara, me ha metido en una
salita, se ha sentado el Papa a mi lado. El Papa me ha saludado, me ha
agarrado así y me ha dicho: ¡Ven para acá, Pili! Y encima, llegamos a
una habitación y le digo: “¡Pase, Padre!” Y me dice: “¡No, no, pasa tú!”
Y me ha hecho pasar a mí delante de él. Ha sido estupendo, lo primero
que le he dicho es que estaba emocionada, que no sabía cómo decirle que
estoy contentísima de que sea el Papa. Y felicitaciones —porque así se
dice en Argentina. Y dice: “¿Me dices felicitaciones con la que me ha
caído encima?” Y le digo: “¡Sí, porque yo creo en el Espíritu Santo, y
eso es lo que tiene que hacer usted! Y me dice: “¡Pues tienes razón!”
Enseguida me ha dicho que habías estado ayer con él. Y le digo: “¡Pero
el equipo quiere una audiencia!” Y dice: “Sí, sí, ya me lo ha dicho
Kiko, eso se va a arreglar”, no ha comentado más.
Después de eso enseguida me ha preguntado
por mi mamá, me ha dicho que le da alegría que pueda estar siguiendo la
evangelización en Argentina y al mismo tiempo —o sea, que lo alterne—
atendiendo a mi mamá que está ahora en el hospital clínico. Después de
eso, de felicitarle, le he sacado a relucir lo de la misión por las
plazas. Y le he dicho en Buenos Aires dónde, porque él ubica muy bien. Y
se ha puesto contento. Y le digo: “¡Pero aquí son 100 plazas, 500
comunidades!” Dice: “¡Qué barbaridad!” Todo contentísimo. Dice: “¡Pili,
no podemos seguir esperando a que vengan a la Iglesia para anunciar a
Jesucristo: hay que salir a anunciarlo, porque la gente necesita
conocerlo, porque hace falta que se dé el amor!” Le digo: “Claro, hace
falta que se dé el amor, pero si uno no tiene el amor, ¿qué hace? ¡Habrá
que pedírselo a Jesucristo!” Todo muy bien, estupendo. Y volvía a
decir: “Reza por mí, reza por mí”. Y le he dicho que sí, que yo le
prometía que diariamente lo haría. Le dije: “¡Siempre me lo pedía, pero
ahora con más motivo! Y por otra parte, siga como lo está haciendo, siga
así porque le aseguro que está ganando el corazón de la gente con las
actitudes que está teniendo”. Y dice: “¡Ah, pues la verdad es que me
alegra, porque si el Señor quiere servirse de mí para ganar el corazón
de la gente, bendito sea Dios!”
KIKO
¡Y te has hecho una foto con él! ¡Y te ha dado la bendición!
PILI ANTELO
Claro, eso sí, por supuesto. Cuando ya
nos íbamos le he dicho: “¿Pero me va a dar la bendición, verdad?” Y
dice: “¡Claro, para ti, para tu mamá!” Y le digo: “¡Sí, y para mi
comunidad, para mi equipo, y para todo el Camino Neocatecumenal!” Dice:
“¡Claro!” Y me ha dado la bendición. Y entonces le digo: “¿Le puedo dar
un beso, como siempre?” Dice: “¡Claro!” Entonces me he despedido dándole
un beso. Abre la puerta y estaba esperándole Mons. Vartán Waldir
Boghossian, S.D.B., exarca armeno de América Latina y México. Y le digo:
“Perdóneme, porque por pasarme a mí le ha hecho esperar a Mons.
Boghossian, perdóneme Mons. Boghossián”. Y dice: “¡No, si yo lo único
que quiero es hacerme una foto con el Papa!” Y se ha puesto solo. Y
digo: “¡Ah, pues si usted se la hace, yo también!” Y a uno de los
guardaespaldas o de seguridad, le he dado mi teléfono para que me
hiciera la foto. Y me dice por lo bajo: “¡Eso, sonríe y luego vendes la
foto!”
KIKO
Anuncio de Pascua 4 Muy bien, un aplauso a Pili, la pastora.
CARMEN
Carmelo era el presbítero del equipo. Le
pregunté el otro día: “¿Pero celebró con vosotros?” Y me dice: “Sí,
cuando los estatutos y los cuarenta años del Camino vino y celebró con
nosotros, presidiendo él y celebrando la eucaristía como la hacemos
nosotros”. Y me dijo que cuando una parroquia no funcionaba bien decía:
“¡Dejar esa parroquia!” Y llamaba él mismo y decía dónde tenía que ir.
KIKO
Carmelo, que es el presbítero del equipo,
que pobrecillo, tiene un enfisema pulmonar y no puede respirar, está
todavía con oxígeno. Ha sido maravilloso. Me contó Pili que ha sido un
verdadero pastor con el Camino. Un párroco, el año pasado, os pedía que
le pagarais cada eucaristía. Y cuando se lo contó el equipo al Papa, se
levantó, llamó por teléfono y le dijo al párroco que nada de eso. Y
después os dijo que en esa parroquia, con ese párroco no había nada que
hacer. Y dijo él mismo: ¡con ese cura no tenéis nada que hacer! Y llamó a
otro párroco cercano y le dijo que acogiera a las comunidades. Y están
tan contentos. Y ha presidido la eucaristía de los cuarenta años del
Camino, la preside contentísimo tal como la hacemos nosotros, con el pan
ácimo, etc. Muy bien. Os leo una carta que yo le he escrito al Santo
Padre. Toni Figueiredo, este sacerdote amigo del Papa que era secretario
suyo en uno de los Sínodos —como Mons. Bergoglio, era relator de uno de
los sínodos, se hicieron amigos—, y le conoce. El mismo Papa llamó a
Toni Figueiredo y le dio una audiencia porque quería hablar con él. Y
sabiendo Toni esto me dijo: “Mañana me ha dicho el Papa que vaya a
hablar con él”. Y le digo: “Pues mira, te voy a dar una carta y se la
vas a dar, le he escrito esta carta para que la lea delante de ti”.
La carta dice así:
Querido Padre, Ha sido para nosotros
una gran alegría y consuelo su elección a Sumo Pontífice. Y el nombre
que ha elegido nos llena de esperanza, Francisco, sea por el pobrecito
de Asís, sea por san Francisco Javier: pobreza y evangelización, amor a
la cruz y anuncio del evangelio. Qué maravilloso programa para su
ministerio petrino y para toda la Iglesia. El Señor nos ha inspirado, en
el Año de la Fe, el ofrecer las comunidades neocatecumenales para el
anuncio del evangelio por las plazas de Roma. Así lo hemos acordado con
el Card. Vallini, Cardenal Vicario del Papa para la diócesis de Roma:
cien plazas de Roma, durante los domingos del Tiempo pascual.
Actualmente en Roma el Camino está
presente en 104 parroquias con cerca de 500 comunidades, que están
llenas de jóvenes y de gente que estaba lejos de la Iglesia. Hemos
presentado el proyecto al alcalde de Roma, Gianni Alemanno, que se ha
mostrado entusiasta y nos ha dado las gracias por el bien que hacemos a
la ciudad de Roma. Serán cinco domingos seguidos en cada plaza, siempre
cercanos a una parroquia. Lo haremos también en Madrid y en todo el
mundo. Hemos calculado que aproximadamente anunciaremos el kerigma en
cerca de diez mil plazas en todo el mundo. Le mando un pequeño folleto
de Madrid, que está en español. También lo haremos en Buenos Aires. La
responsable, Pili Antelo, nos ha dicho lo bueno que ha sido con ellos y
lo bueno que ha sido usted con el Camino.
Y le he metido en la carta este
folleto en español: Gran Misión Madrid, con todo lo que pone aquí dentro
para que lo vea. Queridísimo Padre, me gustaría pedirle una audiencia,
posiblemente con Carmen y el P. Mario, para conocerle personalmente, y
sobre todo para ver juntos la posibilidad de que pudiera recibir a los
100 equipos de catequistas que anunciarán a Jesucristo por las plazas,
para que puedan recibir una bendición de envío; quizás podría ser algún
día de la primera semana de Pascua, dado que el primer encuentro será el
segundo domingo de Pascua. O quizá podríamos tener un encuentro con las
500 comunidades de Roma que saldrán a las plazas. Pienso que eso sería
un aldabonazo para toda la Iglesia de lo que el Papa piensa: la urgencia
y necesidad de anunciar el evangelio. Hemos sufrido tanto por la Feria
Quarta, y así, su elección, para nosotros, ha sido una verdadera
salvación, no obstante que el Papa Benedicto XVI siempre nos ha
defendido y ayudado. Gracias por su benevolencia y ternura. Que la Santa
Virgen María, la Inmaculada Concepción, que ha inspirado este Camino,
le ayude en todo. Pido su bendición y le ruego rezar por mí que soy un
pecador. Kiko Argüello
Entonces, Toni Figueiredo le ha dado este
folleto y también otro cartel de esta imagen que será la imagen de la
misión que haremos en todas las plazas. En la plaza pondremos una
pancarta que dirá: Gran Misión Madrid o Gran Misión Albacete, lo estamos
haciendo para todas las ciudades. Sergio lo está haciendo para todos
los itinerantes. Después Toni, como estaba allí, en Santa Marta, al otro
día me dijo: ¡Acompáñame, que te lo voy a presentar! Y fui a hablar con
él y ya os he contado lo que me dijo. Hemos entregado ya una carta
pidiendo una audiencia. O quizá en el aula Pablo VI, para el sábado in
albis, anterior al domingo en que ya partimos para las plazas, tener en
el Aula Pablo VI con todos los responsables, los equipos y un grupo de
las comunidades, un encuentro.
Hemos enviado una forma de oración de envío, lo que haremos aquí con el Card. Rouco, que haremos quizás en la Catedral. Pues lo mismo haríamos con el Papa allí. Os digo que es verdaderamente algo maravilloso.
Como sabéis, algunos no quieren que
hagamos la Eucaristía en pequeña comunidad en las salas; quieren que
hagamos la Misa todos juntos en el altar consagrado en las iglesias. Ha
habido una reacción integrista contra nuestras celebraciones. Algunos
decían que el Camino da más importancia a la pequeña comunidad que al
misterio eucarístico que celebra; lo cual es una profunda calumnia. Y
sabéis que el Papa sometió la cuestión para su estudio a la Congregación para la Doctrina de la Fe.
En el fondo, se ponía en duda el artículo
13 del Estatuto, que dice que el Camino Neocatecumenal celebra la
Eucaristía del domingo, el sábado por la noche, después de las primeras
vísperas del domingo. A algunos les parecía que teníamos que ir con toda
la parroquia el domingo por la mañana. Sabemos que en las 3 reuniones
de la llama Feria quarta, el órgano máximo de la Congregación para la
Doctrina de la Fe, casi todos los cardenales nos defendieron. Con todo
este follón hemos estado sufriendo mucho. Hemos estado sin dormir,
orando, sabiendo que podían prohibirnos la celebración de la Eucaristía
en pequeña comunidad, cosa que sería la destrucción del Camino.
Gracias a Dios, el Papa Benedicto XVI
debió decir a la Congregación para la Doctrina de la fe que todo tenía
que ser decidido de común acuerdo con los Iniciadores del Camino.
Nosotros hicimos una propuesta que fue llevada a la Feria quarta y
aprobada. Cuando debía ser ratificada por el Papa, el Papa ha renunciado. Con lo cual, todo está en manos del nuevo Papa.
El Papa Francisco lo primero que ha hecho es celebrar la Misa en la Capilla Sixtina
no en el altar fijo, como estaba previsto, sino en un altar móvil,
preparado ad hoc. Con esto estaba ratificando las disposiciones del
Misal romano que establece que la Misa se puede celebrar también en un
altar móvil, en contra de lo que quieren algunos muy tradicionalistas,
que son los que critican que celebremos no necesariamente en la iglesia,
sino en salas conveniente y decorosamente preparadas.
Sabéis que estamos haciendo unas salas
bonitas, como una especie de capillas, que forman parte del
catecumenium, con pinturas, con un altar fijo de cristal, un altar que
no se mueve. El P. Mario ha leído un libro que se llama El retorno del clericalismo,
que dice que vuelve a la Iglesia el clericalismo, todo un movimiento en
contra del Concilio Vaticano II. Por eso es un gesto muy importante el
que ha hecho el Papa Francisco de celebrar en un altar móvil en la
Capilla Sextina y no en el altar preconciliar, adosado a la pared, donde
se celebraría la Misa de espaldas al Pueblo. Y ha salido en todos los
periódicos: ¡Vuelve el altar del Concilio!, salió en primera página,
¡Retorna el Concilio! Y esto ha sido una gran alegría para nosotros,
hermanos.
Siendo arzobispo, el Papa ha celebrado la
Misa en las cárceles de Buenos Aires con un altar pobre, con los presos
como se ve en algunas fotos. Y el próximo Jueves Santo va a celebrar la
Misa de Jueves Santo en la cárcel de menores de Roma. Me decía el Card.
Cañizares que el sufrimiento que hemos tenido ha dado su fruto, que es
este Papa, el Papa Bergoglio, que es jesuita, verdaderamente un hombre
de Dios. Mirad lo que dice el Card. Bergoglio, que estuvo estudiando
aquí en España y que es amigo del Card. Rouco:
El cardenal Bergoglio pide a los católicos que no tengan miedo a evangelizar la ciudad
El Arzobispo y Cardenal de Buenos
Aires, S.E.R. Jorge Mario Bergoglio, exhortó ayer a los católicos a «no
tener miedo» de salir a evangelizar la ciudad. Propuso una nueva
pastoral urbana del encuentro y el acompañamiento, frente a «la no
mirada», que consiste en «ni siquiera ‘ver’ al excluido» o en que «el
que duerme en la calle no se ve como persona sino como parte de la
suciedad y abandono del paisaje urbano, de la cultura del descarte, del
‘volquete’».
Otro mensaje a los sacerdotes de Mons. Bergoglio, que dice:
Les he dicho a mis sacerdotes: Haced
todo aquello que creáis que tenéis que hacer en vuestro ministerio, pero
tenéis que saber que tenéis que aceptar vuestra responsabilidad, y
después tenéis que abrir las puertas. Nuestros sociólogos nos dicen que
la influencia de una parroquia es de seiscientos metros a su alrededor.
En Buenos Aires hay casi dos mil metros entre una parroquia y otra. Les
he dicho entonces a los sacerdotes: Si podéis, salid de la Anuncio de
Pascua 7 parroquia, alquilad un garaje y, si encuentran a algún laico
disponible, dispuestos a dar catequesis, que vaya. Que esté un poco con
esa gente, haga un poco de catequesis y que hagan un grupo con aquella
gente. Y después, si se forma un grupo, que los laicos les den la
comunión. Y un párroco me dijo: «Pero padre, si hacemos esto la gente
deja de venir a la iglesia, irá a estos garajes». Le contesté, “¿Pero
por qué dices eso? ¿Es que ahora vienen a Misa? Yo me refiero a los que
no vienen”. “No”, me dijo. ¡Entonces! Hay que salir de nosotros mismos,
hay que salir también del recinto de las propias convicciones
consideradas inalienables.
Bueno, hay un montón de cosas que ha dicho con una fuerza enorme. Otro, el mensaje de Semana Santa de este año 2012, que dice:
A los párrocos y responsables de
comunidades educativas: Hace años que todos trabajamos por lograr que la
iglesia esté en la calle tratando que se manifieste más la presencia de
Jesús vivo. La calle, anunciar el evangelio por las calles. Nosotros no
sabíamos que pensaba de esta forma, no hemos pensado ir a las calles
porque el nuevo Papa piensa así. O sea, que ha sido una coincidencia del
Espíritu Santo. Es el esfuerzo de vivir aquello que rezamos tantas
veces en la Misa “que todos los miembros de la Iglesia sepamos discernir
los signos de los tiempos y crezcamos en la fidelidad al Evangelio; que
nos preocupemos de compartir en la caridad las angustias y las
tristezas, las alegrías y las esperanzas de los hombres, y así les
mostremos el camino de la salvación”.
En mayor o menor medida muchas
comunidades aceptaron ese desafío. Aparecida confirmó el camino y nos
mostró que, para que no sea un chispazo, necesitábamos una conversión
pastoral. La necesitamos continuamente porque muchas veces tenemos la
tentación de volver a nuestras cebollas de Egipto. Todos sabemos que la
realidad de nuestras parroquias resulta acotada en relación a la
cantidad de personas que hay y a las que no llegamos. La Iglesia que nos
llama constantemente a una nueva evangelización nos pide poner gestos
concretos que manifiesten la unción que hemos recibido. La permanencia
en la unción se define en el caminar y en el hacer. Un hacer que no sólo
son hechos sino un estilo que busca y desea poder participar del estilo
de Jesús. El “hacerse todo a todos para ganar a algunos para Cristo” va
por este lado. Salir, (salir de la parroquia), compartir y anunciar,
sin lugar a dudas, exigen una ascesis de renuncia que es parte de la
conversión pastoral.
El miedo o el cansancio nos pueden
jugar una mala pasada llevándonos a que nos quedemos con lo ya conocido
que no ofrece dificultades, nos da una escenografía parcial de la
realidad y nos deja tranquilos. Otras veces podemos caer en el encierro
perfeccionista que nos aísla de los otros con excusas tales como: “Tengo
mucho trabajo”, “no tengo gente”, “si hacemos esto o aquello ¿quién
hace las cosas de la parroquia?”, etc. Igual que en el año 2000 quisiera
decirles: Los tiempos nos urgen. No tenemos derecho a quedarnos
acariciándonos el alma. A quedarnos encerrados en nuestra cosita…
chiquitita. No tenemos derecho a estar tranquilos y a querernos a
nosotros mismos…Tenemos que salir a hablarle a esta gente de la ciudad a
quien vimos en los balcones. Tenemos que salir de nuestra cáscara y
decirles que Jesús vive, y que Jesús vive para él, para ella, y
decírselo con alegría… aunque uno a veces parezca un poco loco.
Cuántos viejitos están con la vida
aburrida, que no les alcanza, a veces, el dinero ni para comprar
remedios. A cuántos nenes les están metiendo en la cabeza ideas que
nosotros recogemos como gran novedad, cuando hace diez años las tiraron a
la basura en Europa y en los Estados Unidos, y nosotros se las damos
como gran progreso educativo. Cuántos jóvenes pasan sus vidas
aturdiéndose desde las drogas y el ruido, porque no tienen un sentido,
porque nadie les contó que había algo grande. Cuántos nostálgicos,
también los hay en nuestra ciudad, que necesitan un mostrador de estaño
para ir saboreando grapa tras grapa y así ir olvidando. Cuánta gente
buena pero vanidosa que vive de la apariencia, y corre el peligro de
caer en la soberbia y en el orgullo. ¿Y nosotros nos vamos a quedar en
casa? ¿Nos vamos a quedar en la parroquia, encerrados? ¿Nos vamos a
quedar en el cementerio parroquial, o del colegio, en las internas
eclesiales? ¡Cuando toda esta gente nos está esperando! ¡La gente de
nuestra ciudad!
Una ciudad que tiene reservas
religiosas, que tiene reservas culturales, una ciudad preciosa, hermosa,
pero que está muy tentada por Satanás. No podemos quedarnos nosotros
solos, no podemos quedarnos aislados en la parroquia y en el colegio. La
Semana Santa del 2013 se nos presenta como una nueva oportunidad para
desinstalar un modelo cerrado de experiencia evangelizadora que se
reduce a “más de lo mismo” para instalar la Iglesia que es de “puertas
abiertas” no porque sólo las abre para recibir sino que las tiene
abiertas para salir y celebrar, ayudando a aquellos que no se acercan.
¡Hay que buscar a los que no se acercan! Con estos pensamientos miro la
próxima celebración de Ramos, es la fiesta del andar de Jesús en medio
de su pueblo siendo bendición para todos los que se encontraban a su
paso.
Les ruego que no privaticemos la
fiesta que es para todos y no para algunos. La Arquidiócesis ha hecho la
opción de celebrarla, misioneramente el sábado por la tarde desde las
columnas y puestos misioneros en las distintas Vicarías. Sin embargo la
adhesión es todavía muy pobre. Por eso les pido a los Párrocos y a los
responsables de los Colegios que convoquen y movilicen sus comunidades
para ese momento fuerte de fe y anuncio con la certeza de que la vida de
nuestros fieles se renueva cuando experimentan la belleza y alegría de
acercarse a los hermanos para compartir la fe: “es imposible que un
hombre haya acogido la Palabra y se haya entregado al Reino sin
convertirse en alguien que a su vez da testimonio y anuncia”. Con
paternal afecto.
Card. Jorge Mario Bergoglio SJ, arzobispo de Buenos Aires 25 de febrero de 2013.
KIKO:
Una carta escrita a los párrocos este
año. ¡Damos un aplauso! O sea, que nada de quedarse en la parroquia,
cercaditos, sino que hay que salir y hacer en los garajes, en las
plazas, donde sea, anunciar el evangelio, ir a buscar a la gente; eso
dice el Papa. Fijaros qué fenómeno, qué ideas tiene, qué maravilloso. O
sea, que esta idea que Dios nos ha inspirado a nosotros, de ofrecer los
hermanos para anunciar por las plazas el kerigma, pues es una prueba de
que el Espíritu Santo existe y Anuncio de Pascua 9 que estamos unidos en
esta misión maravillosa. Cómo no vamos a bendecir al Señor por este
Papa, que va a ser para nosotros una enorme bendición.
En la ciudad de Los Ángeles —me
dijo Giuseppe Genarini—, nos iban a echar de cincuenta parroquias. O
íbamos a celebrar la Misa el domingo por la mañana, todos juntos, a la
iglesia, o fuera. Bueno, pues antes de ayer, después de este Papa, ha
salido un documento que dice que se permite a las comunidades
neocatecumenales celebrar la Eucaristía en las salas. Primer fruto de
este Papa, primer fruto. Claro, el Papa dice: ¡Hacéis la Misa de esta
forma porque queréis ayudar a los jóvenes, queréis ayudar, hay que
ayudar a la gente, hay que ayudarla! No es el hombre para la Misa, es la
Misa para el hombre. Es Cristo el que se entrega primero, es él el que
nos ama primero. Nadie pensaba ya como posible Papa en este cardenal de
Buenos Aires, Bergoglio, que va a revolucionar la Iglesia.
Ayer acogió a la Iglesia ortodoxa y lo
primero que ha hecho ha sido quitar el trono, ha quitado el trono y se
ha colocado él en una silla a la par con los ortodoxos y con los
hebreos, ya no se sienta en ningún trono; ha prohibido todos los
oropeles que había antes, todo lleno de floripondios… Ha dicho que no quiere ningún floripondio, ha dicho que los curas no tienen que llevar puntillitas; y ya no hay puntillitas.
Lleva una tiara sencillita, tersa, la que llevaba como obispo de Buenos
Aires. Y lleva los zapatos negros, y no quiere ponerse los zapatitos
rojos ni esas cosas. Y después le nombraron Papa y le prepararon un
coche y dijo que nada de coches, se volvió a montar en el autocar
vestido de Papa con todos los cardenales.
Él se lava los calcetines, no tiene quien le sirva, lo hace todo él, se hace su comidita.
Y lleva una cruz de hierro, no quiere la cruz de oro; y no ha querido
el anillo de oro, sino de plata dorada. Ha visto el palacio papal y ha
dicho: ¡Huy, aquí caben seiscientas personas, aquí no me quedo! Y no
saben si lo va a reducir o se va a vivir a un piso. Está viviendo en la
casa de Santa Marta y come con los cardenales que viven allí, que comen
en las mesitas. Desayuna cada día en una mesa con los que están allí; y
come en la mesa con los demás como uno más. Dicen algunos que no se
cambia de zapatos porque los que tiene son terapéuticos, pero también se
podrían hacer rojos, eso no es excusa. No, él quiere dar un espíritu de sencillez, quiere quitar oropeles.
Y cuentan la anécdota de que cuando le
quisieron poner una esclavina roja, para salir al balcón, dijo que no. Y
al liturgista, que estaba escandalizado, porque hacía mucho frío, le
dijo en broma: ¡Se la pone usted! O sea, que está revolucionándolo todo.
Por eso podemos dar gracias a Dios, el
domingo que viene o cuando queráis tenemos que hacer una Eucaristía para
dar gracias al Señor por este Papa. Vamos a pedir por él, para que no se lo carguen, para que no se muera pronto, para que pueda llevar adelante la renovación que va a hacer.
Va a hacer una renovación en la Curia.
Hasta ahora todos han cesado, pero no ha tocado nada; no se sabe quién
va a ser el Secretario de Estado ni nada. Está dando signos que está
dejando a todo el mundo sorprendidos, signos de sencillez. Le han
quitado medio pulmón. Tiene 77 años, tres más que yo. Y ha hecho una
Misa muy sencillita de inicio de pontificado y no ha cantado, no canta
porque le falta medio pulmón, pero ha estado de pie saludando a todos
los mandatarios. He visto el encuentro que ha tenido con los hebreos,
con los ortodoxos, con los musulmanes… Uno a uno los ha ido saludando
con afecto y con amor.
Él quiere acercarse a la gente, a los pobres.
Hay que ir a los que sufren, a los que están en las cárceles, a los
humildes. Hay mucha gente que está sufriendo y la Iglesia tiene que
acercarse a ellos. El Card. Hummes, franciscano, le dijo que tenía que
tomar el nombre de Francisco. Un jesuita que toma el nombre de
Francisco…
San Francisco es maravilloso, fue un
renovador de la Iglesia con la pobreza, no solamente la pobreza física
sino la pobreza espiritual, la pobreza de vivir totalmente abandonado,
desposeído de ti mismo, pobre de ti mismo, para hacer la voluntad de
Dios; esa es la pobreza cristiana, ser pobre de espíritu.
También los signos de fasto y esas cosas no le gustan al Papa Francisco porque quiere que la Iglesia esté cerca de la gente,
hay que salir a la gente, hay que predicar el evangelio, hay que
anunciar a Jesucristo. Es algo verdaderamente maravilloso. Mañana
tendremos aquí un encuentro con todos los responsables de las
comunidades de Madrid; vendrá el Card. Rouco; vamos a presentarnos
todos. Yo quisiera que el cardenal os diera una palabra. Y con él
veremos cuándo hacemos el envío.
Pueden venir también los párrocos y los
presbíteros estáis invitados también; la nota que hemos enviado por
email decía párrocos solamente, pero también se sobrentiende que también
los presbíteros. Es algo verdaderamente fantástico si el nuevo Papa lleva el espíritu de san Francisco a la Iglesia,
el espíritu de san Francisco: pobreza y anuncio del evangelio, que es
lo que necesitamos llevar adelante. Y fijaros cómo habla a los curas,
que adelante, que tienen que salir, que no tienen que estar instalados
en sus parroquias, sino que hay que anunciar el evangelio. Es algo
verdaderamente maravilloso, nos va a ayudar. Y ha sido muy bueno, como
decía Pili, con el Camino, ha sido un pastor, lo ha ayudado siempre. Ha
presidido las eucaristías con nosotros y ha estado contentísimo (…)
San Francisco de Asís es el patrón de
Italia. Y además, lo primero que ha hecho cuando ha sido elegido fue
pedir una bendición, que pidan por él. Y ha hablado del pueblo, del
Pueblo de Dios, que es la gran reforma del Concilio. Nosotros estamos intentando llevar el Concilio a las parroquias, ¿verdad que sí? Y esto es lo que ha dicho el Concilio, el Pueblo de Dios.
Porque antes del Concilio Vaticano II, la Iglesia se comprendía como si fuera una pirámide,
donde arriba estaba el Papa, los cardenales, los obispos, los párrocos,
los religiosos, las religiosas… Y en la base estaba el Pueblo de Dios. Y
Juan XXIII dijo que había que darle la vuelta. Y dio la vuelta a la
pirámide y puso arriba el Pueblo de Dios. Dios manda al Pueblo de Dios,
que es toda la Iglesia, la misión. Y para esta misión que tiene el
Pueblo de Dios, están debajo, al servicio, todos los curas, catequistas,
párrocos, al servicio de la misión. Y el último de todos, el Siervo de
los siervos, es el Papa. Dio la vuelta a la pirámide.
Si el Concilio se cierra y volvemos atrás, los laicos tenemos que marcharnos, tenemos que irnos de las parroquias
porque los laicos no podríamos predicar. Fijaros que antes del Concilio
un laico no podía predicar en una iglesia, los laicos antes del
concilio no tenían más que tres cosas que hacer: rezar, pagar y
obedecer; solo esas tres cosas podía hacer un laico. El Concilio ha
llamado al laicado, lo ha levantado, ha hablado de Pueblo de Dios, ha
hablado del cuerpo de la Iglesia, ha dicho que el ministerio sacerdotal
es un servicio, no es un poder. Ha sido una revolución el Concilio
Vaticano II para un sentido de Iglesia que había antes —que también ha
habido muchos santos antes—, pero era una iglesia muy clericalizada en
un cierto sentido.
Por eso, hermanos, tenemos que dar gracias al Señor por este Papa que
tiene un concepto completamente de servicio, de ayuda, etc. Entonces,
el Señor, de una manera maravillosa nos permite este año, nos llama —
antes de que fuera elegido este Papa— nos llama, por el Año de la Fe que
ha proclamado Benedicto XVI, a evangelizar por las plazas. Yo quisiera,
después de los milagros que va a hacer este Papa con nosotros, mandarle
a Benedicto XVI una carta dándole las gracias.
Porque gracias a que ha dimitido, la Iglesia se va a reformar, gracias a su sacrificio va a ser una explosión.
Porque el sacrificio del Papa no es fácil, no creáis, el Papa está
solito allí. ¿Qué estará pensando? ¿Qué estará pensando? ¿Por qué el
Papa no ha adecuado su ministerio petrino a su salud? ¿Por qué no ha
visto en su salud una Palabra de Dios y en vez de viajar tanto, viajar
menos? ¿Por qué en vez de tener tantas reuniones no tiene menos, como
han hecho muchos Papas? Ha habido Papas que tenían noventa y siete años y
ni siquiera leían porque ya no tenían ni fuerza para leer.
León XIII leía la primera frase y después
decía: ¡Mañana lo leéis en L’Osservatore Romano; leía las dos primeras
frases y el resto había que leerlo en L’Osservatore Romano. Y nadie se
escandalizaba. Nunca ha habido un Papa que dimita en ese sentido. O sea,
que ha sido verdaderamente un acto que viene del cielo, realmente ha
sido algo maravilloso el bien que ha hecho, el bien que nos ha hecho a
nosotros y que va a hacer a toda la Iglesia si se pone a seguir las
huellas de san Francisco de Asís: pobreza y Anuncio del evangelio. Y
somos nosotros una obra que Dios ha inspirado para ayudar a la Iglesia
en esta misión de anunciar el evangelio por las plazas, por las cárceles
(…)
Pero viene este Papa y ya piensa como
nosotros. Nosotros todo lo hacemos en función de los más pobres, y la
Iglesia nos ha escuchado. Pero no hay más remedio: “¡Ay! cuando todo
el mundo hable bien de vosotros” —dice Jesucristo—. “Si de mí han dicho
que soy Belzebul, el príncipe de todos los demonios, si esto han dicho
de mí ¿qué no dirán de vosotros?” O sea, que es normal esto.
Pero fijaros eso que dice el Papa de los garajes; él, sin conocer la Missio ad gentes, ya lo había pensado. ¿Qué es esto de los garajes? Pues la misión ad gentes que hacemos nosotros,
las misiones que hacemos. Y ahora dice que hay que ir a las afueras, a
las parroquias más pobres de la periferia, de los suburbios; pues sabéis
que nosotros estamos mandando comunidades en misión a las zonas de los
suburbios, a las zonas más difíciles. Estará contentísimo cuando se lo
expliquemos, porque estamos en el mismo espíritu.
Me dijo el Papa Francisco: “¡Qué lío has
formado! —es la primera palabra que me ha dicho el Papa. ¡Pero hay que
seguir con este lío!” Tengo que seguir con este lío, o sea, que no puedo
marcharme. Y Carmen me llama cursillista repetitivo
¿Qué te parece este Papa? Dice: ¡No tan
loco como tú porque es un jesuita! Es que no sabéis lo que es un
jesuita, Carmen se ha formado con los jesuitas; yo con los dominicos y
Carmen con los jesuitas.
CARMEN
Hacen treinta días de ejercicios
espirituales. O sea, el Camino lo hace mejor que tú. Y han ido por el
mundo entero predicando el evangelio. ¡Tardé tres años para convencerte
de que Jesucristo había resucitado!
KIKO
Fijaros que este Papa nos va a ayudar.
Esto que he contado de Los Ángeles es histórico, ha bastado ver el
panorama cómo está para que la diócesis inmediatamente se haya dado
cuenta de que iban a cometer un error enorme echándonos. Y han sacado un
documento en el que dice que podemos seguir haciendo la eucaristía en
las salas. Solamente al ver a este Papa, fijaros lo importante que es
Pedro, fijaros la importancia que tiene Pedro en la Iglesia. Bueno, pues
después de las presentaciones podemos pasar al anuncio de Pascua (…)
Fonte: Radio Cristiandad