giovedì 7 luglio 2011

Il Kerygma 8 - Madrid, Campo de las Naciones, 28 de Mayo 2000 ESP

Siamo al 7 di luglio e mancano 39 giorni a Madrid: per prepararci, di seguito presento il Kerygma predicato appunto nella capitale spagnola in attesa di quella che sarebbe stata la GMG di Roma del 2000 (v. post). Presieduto da S. Em. Rev.ma Antonio Marìa Rouco Varela, alla presenza di cira 15000 giovani del Cammino. Durante questo incontro Kiko presentò per la prima volta il canto "In una Notte Oscura", tratto da un testo di san Giovanni della Croce, con una monizione bellissima. Tutto in lingua originale, così, giusto per cominciare a farci l'orecchio...

* * *


ENCUENTRO CON LOS JOVENES

En el Auditorio del Campo de las Naciones

(Parque Juan Carlos I)

Madrid, Domingo 28 de Mayo de 2000

- Canto: “Id y anunciad a mis hermanos”

KIKO

Os acordáis que el Sr. Cardenal nos presidió la llamada vocacional en Galilea, en el Monte de la Bienaventuranzas. Aunque hoy tenía un compromiso muy importante va a hacer lo posible por estar aquí y darnos un saludo; ha dicho que vendría a las 7. Cuando llegue haremos una invocación al Espíritu Santo y nos presentaremos por regiones, nos dirá una palabra y le saludaremos con un canto. Y después comenzaremos nuestro encuentro.
Nosotros acabamos de llegar de Roma. Este es el encuentro de preparación al Gran Jubileo de los Jóvenes del año 200 en Roma. Os leeré una carta del Santo Padre en preparación a este Jubileo, un mensaje que lanzó a los jóvenes.
Mientras llega el Cardenal cantamos el Salmo 15 (Tenemos que hacer un encuentro de cantores).
- Canto: “Me enseñarás el camino de la vida”
Cardenal Antonio María Rouco, Arzobispo de Madrid

Buenas tardes. Una gran parte de los que encontráis en este auditorio del Parque Juan Carlos I sois de fuera de Madrid: ¡bienvenidos a Madrid!
(Oración de Mons. Rouco –no se oye en la cinta-)
- Invocación cantada al Espíritu Santo.
KIKO
Señor Cardenal: aquí tiene Vd. un grupo de jóvenes de toda España y también algunos hermanos de Portugal; hay aquí alrededor de 15.000 jóvenes. Levantad la mano los que estuvísteis en el Monte de las Bienaventuranzas (unos 10.000 de los presentes). Todavía tenemos vivo el recuerdo de la lluvia y de tantos jóvenes como se levantaron, Dios les llamó a seguir a Cristo. Este encuentro tiene como objetivo prepararles al Jubileo Mundial del Papa con los Jóvenes en Roma. El Papa ha escrito un mensaje a los jóvenes -que leeremos aquí- como preparación a este encuentro.

Pero antes de empezar quisiéramos presentarle un momento a los jóvenes. Pensábamos que si hacía sol a las 4 de la tarde aquí os achicharrábais todos, así que hemos empezado más tarde. Y está haciendo buen día, no hace demasiado calor.
- Presentación por Zonas (se presenta el equipo itinerante de la Zona y se ponen de pie los jóvenes que han venido al encuentro).
· Zona NORDESTE: País Vasco – Navarra – La Rioja – Aragón y Soria – Cataluña – Castellón (Seminaristas del R.M. de Castellón con su Rector).
· Zona NOROESTE: Galicia – Asturias – Castilla y León – Burgos y Santander – Extremadura.
· Zona de LEVANTE: Valencia – Murcia – Alicante – Albacete – Islas Baleares – Ibiza.
· Zona SUR : Sevilla – Almería – Ciudad Real – Jerez – Cádiz – Ceuta – Huelva – Córdoba (Seminaristas del R.M. con su Rector) – Jaen – Málaga – Granada – Melilla – Islas Canarias.
· Zona CENTRO: Madrid – Toledo – Cuenca – Guadalajara.
· PORTUGAL
· Seminaristas del R.M. de Madrid con su Rector
El Sr. Cardenal ha hecho un grandísimo sacrificio para poder estar hoy aquí; le esperamos con nosotros en Roma. El día 19 en Roma habrá más de un millón de jóvenes, será maravilloso; se duerme allí mismo y por la mañana se celebrará la Eucaristía; el Papa dirá una palabra profética. Roma, una ciudad que tiene un destino universal. Va a ser una cosa importantísima.
El lunes 21 nos dejarán la plaza de San Pedro para todos los jóvenes procedentes del Camino Neocatecumenal (irán alrededor de 70.000). Para ganar el Jubileo cada día lo dedican a grupos de naciones; nosotros hemos pedido el lunes. Iremos entrando por la puerta santa en procesión para ganar el Jubileo en la Basílica de San Pedro. Por la tarde –comemos allí mismo- tendremos la plaza de San Pedro toda para nosotros; posiblemente haremos allí mismo la llamada vocacional. Invitamos al Sr. Cardenal a que esté con nosotros; irá también el Cardenal Ruini. Espero que el Señor confirme la llamada a muchos que os habéis levantado, y que llame también a muchos otros jóvenes a seguirle para esta Nueva Evangelización del Tercer Milenio que Dios está preparando. Estamos en los albores, está iniciándose el Tercer Milenio y Dios está preparando una nueva realidad.
Antes de seguir, le cedo la palabra al Sr. Cardenal para que nos diga lo que él quiera. Yo quisiera preguntarle cuál fue su impresión en el Monte de las Bienaventuranzas, con aquella lluvia, todos aquellos jóvenes que salían .....

MONS. ROUCO

El Espíritu llega suave a lo más hondo del alma del hombre, lo transforma y lo salva. El día de Pentecostés se mostró con señales más fuertes –el fuego, el viento huracanado- pero en el himno muy antiguo que reza la Iglesia en el tiempo de Pentecostés (lo entonaremos muy pronto, dentro de dos semanas más o menos) se habla de un agua mansa que produce, hace visible la acción del Espíritu sobre el hombre.
Me alegro mucho de saludaros. Dice Kiko que yo tengo que hacer un gran sacrificio; lo que pasa es que el Espíritu a él lo lleva de un lado para otro de una manera desbordante y no hay agenda de obispo que le resista y, claro, lo que no puedo es, de los compromisos contraídos con mis parroquias de Madrid, hacer un balón para jugar en el campo de football del Real Madrid o del Atlético de Madrid, así que me tengo que marchar a las 7 y media porque a las 8 tengo que estar en Aluche que es el otro extremo de Madrid. En cualquier caso, he hecho un hueco para saludaros y para desear que este encuentro preparatorio de la Jornada Mundial de los Jóvenes ,,, yo recuerdo mucho la IV que celebramos en Santiago de Compostela va a hacer once años (los gallegos están allí en la esquina, se les ve poco, pero es que el Noroeste desde Madrid queda un poco lejos. Por el Camino de Santiago desde aquí se llega bien al Noroeste), recuerdo la Jornada del 89. Estamos en la del año 2000, decía Kiko que es el comienzo de un Tercer Milenio bajo el signo de una nueva acción del Espíritu sobre la Iglesia, Juan Pablo II lo ha llamado Nueva Evangelización, y yo estoy seguro que de muchos de vosotros, de todos, va a salir una fuerza dinámica llena de Espíritu en la Iglesia que va a llevar el Evangelio a todos los rincones del mundo.
Estoy seguro también que en esta tarde, como ocurrió en aquella mañana y tarde de ese día lluvioso y bello del Monte de las Bienaventuranzas en tierras de Jesús -hace muy poco tiempo con el Santo Padre- pasando por hoy, llegando hasta el día en la plaza de San Pedro, muchos de vosotros y muchas de vosotras vais a decir “sí” al Señor, “sí” a su Espíritu, que es decir “sí” a Él. El Espíritu siempre nos pone en contacto con Él. El Espíritu no es una fuerza anónima, sentimental, intelectual, psicológica o corporal; el Espíritu es una Persona, la tercera Persona en Dios (el misterio de Dios) que nos lleva a Jesús, nos lleva al Hijo, nos lleva a Cristo que es Persona viva, y es hombre. Esta es la grandeza de la fe cristiana y, sobre todo, la belleza inmensa de la revelación de Dios y de la salvación de Dios para el hombre.
En todos vosotros encontrará eco hondo, comprometido y vivo; en muchos de vosotros en una forma plenamente comprometida como la de los doce Apóstoles, como la de Pedro y los doce. La vocación apostólica se mantiene viva en la Iglesia, la necesita la Iglesia. Pero tiene como una doble cara: la cara más institucional, la de aquellos que van a hacer lo mismo que los Doce, siendo como los Doce, Pedro en primer lugar, a la cabeza, luego los once, los que participan con ellos en llevar a través de los siglos la misión apostólica. Pero tiene otra cara que es la de la vida, de la existencia. Hay oficio apostólico y hay vida apostólica; la Iglesia necesita de ambas para que pueda ser fiel al Señor y al Evangelio. Y en el compromiso con la vida apostólica estamos llamados todos, hombres y mujeres, chicos y chicas. Es más, a través de la figura y de la presencia de la Virgen en el corazón y la vida de la Iglesia, la vida apostólica, la existencia apostólica adquiere una verdad y una urgencia que no se puede ponderar suficientemente.
Así que, ánimo, “sí”, “sí” y siempre “sí”. Muchas gracias.
- Canto (en pie) : “Sh’lom-lej Mariam”
- Bendición del Sr. Cardenal
- Canto mientras se marcha el Sr. Cardenal: “Id y anunciad a mis hermanos”
KIKO
Bien hermanos. Yo quisiera leeros el mensaje del Papa Juan Pablo II con ocasión de la XV Jornada Mundial de la Juventud. Ha escrito este texto para todos los jóvenes del mundo que vendrán a Roma. Veamos lo que dice Juan Pablo II, el Vicario de nuestro Señor Jesús en la tierra. Le hemos visto en Tierra Santa y todavía está el pueblo de Israel conmocionado, impresionadísimo. También del encuentro que tuvimos en el Monte de las Bienaventuranzas. Ha salido en los periódicos: es la primera vez en muchos años que cuando han recogido las basuras de aquél encuentro de 50.000 jóvenes (o cerca de 100.000 que estábamos en el Monte de las Bienaventuranzas), es la primera vez que no ha encontrado la policía una sola jeringuilla de droga; no han visto un solo chico borracho ni han visto una pelea.

Dicho por los periódicos hebreos; se han quedado impresionadísimos -¿Quiénes son estos jóvenes? ¿Son así todos los jóvenes católicos? –Estos son del Camino Neocatecumenal. -¿Y eso qué es? Han tenido que hablar los de “Génesis” en la televisión intentando explicar quiénes somos.
Fijaros que es la primera vez que los hebreos han visto una Misa, porque normalmente no tienen idea de lo que es la Iglesia Católica ni lo que es una Misa, ni lo que es un rito católico (como tampoco vosotros habéis asistido nunca a un rito hebreo). Los hebreos nunca habían visto una Misa, estaban llenos de prejuicios, es la primera vez que en la televisión se ha hablado de Jesucristo sin desprecio. Han visto además la pintura del Pantocrator que he pintado en un gran fresco que estamos haciendo en Piacenza (el fresco más grande del mundo posiblemente: 600 m2) y tiene al centro esta figura, el Pantocrator, que lleva escrito “Amad a vuestros enemigos. Vengo pronto”. Han visto esa imagen, han dicho que era bellísima la Misa, todo lo que es la liturgia. Ha entrado en todas las casas: todas las familias hebreas han visto durante todo el tiempo la Misa en el Monte de las Bienaventuranzas. Tanto es así que muchos de los jóvenes que estaban en kibbutzs, cuando han regresado se han encontrado que en el kibbutz les han acogido con un aplauso y les habían preparado un ágape. En muchos kibbutzs los hebreos les han pedido, no solamente danzar con nuestros jóvenes sino participar en las Misas. Ha sido realmente un enorme acontecimiento.
Me contaban los catequistas de Milán que ellos estaban en el aeropuerto y como tardaban bastante empezaron a bailar los chicos; había un grupo de hebreos que les estaban mirando y viendo que éstos eran los responsables del grupo se acercaron y les dijeron: os tenemos verdadera envidia y queremos felicitaros sólo por una cosa: habéis sido capaces de pasar vuestra fe a estos jóvenes. Tenían santa envidia. Ellos tienen ahora un problema muy grave con la droga, es un país en guerra, es obligatorio los años que tienen de Servicio Militar, etc. Y sabéis que para una familia hebrea lo más importante es el Shemá, es pasar la fe a sus hijos. Dice que los miraban con envidia y al final no pudieron más que felicitarlos.
Lo más importante de todo es que Dios ha querido que el Camino Neocatecumenal diera un testimonio al pueblo hebreo. Esto es una cosa que estaba escrita en el cielo. El Papa, que les ha dejado sorprendidísimos (han dicho en los periódicos: ¡ya quisiéramos que nuestros rabinos tuvieran esa humildad y santidad!) que ha pedido perdón, ha rezado en el Muro del Llanto, etc. podía ser una excepción, un Papa excepcional, un Papa anciano, etc. pero el hecho de que le hayan acompañado 50.000 jóvenes con el mismo talante, con el mismo amor a los hebreos cuando ellos pensaban que la Iglesia Católica es anti-semita, que los odia, han visto lo que realmente pensamos. Esto ha dado una fuerza al Papa: -¿Quién es este Pedro que tiene el poder de arrastrar a estos jóvenes con él? Y jóvenes contentos, cantando, que han sabido ofrecer a Dios todas las incomodidades.

Muchos de vosotros teníais inundadas las tiendas de campaña; a otros los autocares no llegaban jamás; otros no comíais, pero Dios os ha dado una gracia que a muchos catequistas no les dio: la gracia de vivir estos acontecimientos con alegría. Así que los chicos estaban sin dormir, sin comer, hechos polvo y tan contentos, bailando. Y los catequistas hechos puré, protestando. Y los catecúmenos diciendo a los catequistas: pero hombre, no te inquietes, ofréceselo al Señor ... y venga a bailar. O sea que eso también ha sido una cosa maravillosa: el hecho de que Dios os ha dado la gracia de ofrecer las incomodidades, la gracia de sufrir con Cristo en el cuerpo por amor al Papa, por amor a la unión entre los hebreos y la Iglesia Católica. Desde el encuentro con el Papa en Israel han cambiado las relaciones entre la Iglesia Católica y el pueblo hebreo, y eso es muy importante. Ya sabe todo el mundo a nivel mundial que el Papa ama a los hebreos; y también el Camino Neocatecumenal.
Bien hermanos, estamos en un acontecimiento: Dios ha querido que el Papa Juan Pablo II introduzca a la Iglesia Católica en el Tercer Milenio (como se lo profetizó el Cardenal Wyszynski). Cuando hace 2 ó 4 años estaba enfermo el Papa, dijo que viviría hasta el año 2000; estaba allí que no podía casi ni hablar, parecía que se moría al día siguiente, y dijo esta frase el Papa: “el que viva lo verá”, verán que estaré yo allí con los jóvenes de todo el mundo. Hizo este desafío a la enfermedad, a la historia y al mundo. Y Dios se lo ha concedido porque tiene un coraje maravilloso.
Vamos entonces a escuchar a Juan Pablo II que cada vez su figura se hace más grande, su santidad crece. Ahora ya nadie le critica, ahora que es débil físicamente se cumple en él la palabra de San Pablo: “En tu debilidad se manifiesta mi fuerza”. Por eso Dios le hizo débil a San Pablo, le mandó un demonio que tenía la misión de humillarlo y debilitarlo de forma que su apariencia ante los demás no fuera prepotente sino que fuera débil, porque en su debilidad se mostraba que era Dios el que actuaba en él. Aunque para San Pablo eso era muy incómodo, muy molesto. Tan molesto era que le pusiera en ridículo ese demonio y que le hiciera sufrir delante de los demás que se pasó tres días y tres noches rezando a Dios para que se lo quitara, forzando a Dios. Y Dios le dijo: “Mi gracia te basta”. Entonces San Pablo dijo: si este sufrimiento que yo he de llevar en mi cuerpo es necesario para tu gloria, Señor, para que se manifieste tu Nombre, aquí me tienes, lo acepto. (Como también yo si tengo que ser casto; ya me gustaría a mí tener una chica mona, pero si es para tu gloria, para el bien de estos hermanos, para que yo pueda tener esta reunión aquí, para tener mañana otra, y otra, y otra, para que pueda gastarme y desgastarme, lo acepto para tu gloria).

Os decía: ahora que el Papa está cansado, que físicamente casi parece que no puede, lo ofrece paso a paso por amor a vosotros, a los jóvenes. ¿Sabéis lo que ha dicho proféticamente después del encuentro? Al miércoles siguiente dijo: “Yo he visto en estos jóvenes en el Monte de las Bienaventuranzas la renovación de la Iglesia y el futuro del mundo” (algo así, lo hemos puesto en el vídeo). Verdaderamente él ha visto algo en nosotros. También nos dijo, después de hacer la bendición de la Domus Galilaeae: “El Señor os ha estado esperando aquí”. Nos dijo al día siguiente su Secretario: ¿Habéis visto lo que os dijo el Papa? ¡Os ha dicho una cosa profética! Se le ocurrió decirlo así: “El Señor os ha estado esperando aquí, en esta montaña”. Nos ha estado esperando. O sea hay un destino. El Sermón de la Montaña, el Camino Neocatecumenal como un camino de iniciación cristiana capaz de renovar la fe de tanta gente en las parroquias y en las diócesis. No como una asociación sino como cristianos que intentan vivir la fe comunitariamente, como una comunidad cristiana. El Señor tiene trazado en el cielo un diseño, un proyecto que nos va desvelando poco a poco.
Vamos a ver qué nos dice el Papa en este mensaje, espero que os llegue. Es el dulce Jesús en la tierra como le llamaba Santa Catalina de Siena al Papa.
- KIKO lee completo el MENSAJE DEL PAPA PARA LA XV JORNADA MUNDIAL DE LA JUVENTUD (ver L’Osservatore Romano, n.28 del 9 de Julio de 1999, en español).
- Canto: “¿Quién nos separará del amor de Dios?

Quedaros un momento de pie, vamos a escuchar una palabra. He elegido para hoy la carta de San Juan porque hay una frase que a mí me ha impresionado (que además es la lectura de hoy del Oficio de Lecturas que hace toda la Iglesia). Escuchemos un momento esta carta de San Juan que en el Camino la hemos escuchado muchas veces.
- 1 Jn 1, 1-10. 2, 1-17

He elegido esta palabra porque ha habido una frase que me ha impresionado, la que dice: “Os escribo, jóvenes, porque sois fuertes y habéis vencido al Maligno” Esta frase: porque habéis vencido al Maligno me gustaría que la explicárais. ¿Qué significa esto de haber vencido al Maligno? “Os escribo a vosotros, jóvenes, porque habéis vencido al Maligno”. Quisiera saber si este joven ha vencido al Maligno; o esa chica de allí. ¿Qué quiere decir San Juan cuando dice: “Os escribo, jóvenes porque sois fuertes y habéis vencido al Maligno”? Pienso que como preparación también al encuentro de Roma, del Jubileo, escrutaréis todos los jóvenes esta palabra en las parroquias y lo pondréis en común. Un domingo por la tarde os reunís en la parroquia los jóvenes y en grupos de diez o de ocho escrutáis este texto haciendo el árbol, comentándolo después.
“ ... y habéis vencido al Maligno”. Aquí pone un texto paralelo que es Ef 6, 10 donde San Pablo dice: “Por lo demás, sed fuertes en el Señor y en la fuerza de su poder. Revestíos de las armas de Dios para poder resistir a las acechanzas del Diablo. Porque nuestra lucha no es ni contra la carne ni contra la sangre sino contra los Principados, contra las Potestades, contra los Dominadores de este mundo tenebroso, contra los espíritus del mal que están en las alturas. Por eso, tomad las armas de Dios para que podáis resistir en el día malo, y después de haber vencido manteneros firmes (aquí este texto habla de vencer. Y San Juan dice: “Os escribo jóvenes porque habéis vencido al Maligno). En pie, pues! Ceñida vuestra cintura con la Verdad, revestidos de la Justicia como coraza, calzados vuestros pies con el celo por el anuncio del Evangelio, embrazando siempre el escudo de la fe para que podáis apagar con él los encendidos dardos del Maligno. Tomad el yelmo de la salvación y la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios”.
O sea que hay unos dardos, unas flechas; cuando más descuidado estás el Maligno –que existe- nos manda una flecha. Y dice que tenemos que estar embrazando siempre el escudo de la fe para parar y para apagar los encendidos dardos, las fechas incendiarias. ¿Qué son estas flechas? Deseos concupiscibles hacia una chica o un chico, malos pensamientos ... ¿Qué son estos dardos encendidos que el Maligno te envía y que tienes que tener el escudo de la fe para pararlos? Qué son ¿pensamientos malos? Sí, pueden ser. Estás en casa del amigo y te invita el Demonio a mirar a la mujer del amigo como un fugaz pensamiento, un dardo, ¿y qué haces? Si no apagas ese dardo incendiará tu corazón, destruirás un matrimonio y tú mismo irás a la fosa, se transforma tu existencia y la de ese matrimonio porque esa mujer abandonará a su marido y a sus cinco hijos, dejarás el Camino y te irás por ahí. Un dardo encendido, un pensamiento de nada.
Dice: “En pie! Ceñida vuestra cintura con la Verdad”. San Pablo nos invita a revestir una coraza sobrenatural como si fuéramos hombres de Marte; tenemos una coraza invisible. Porque nuestra lucha, la culpa de tus problemas –dice San Pablo- no la tiene tu madre, tu padre o tu tía, ni la Escuela, ni los estudios, tu lucha más profunda no es contra la carne ni contra la sangre (no es la culpa de tu prima ni tu hermano) sino contra los Principados, contra las Potestades, contra los Dominadores de este mundo.
Muy interesante estudiar esto. ¿Quiénes son estos Dominadores contra los que yo debo luchar, dominadores políticos, dominadores culturales en la televisión que te enseñan a vivir? (No sé si los muchachos del programa ese del Gran Hermano alguno reza, ¿les habéis visto rezar alguna vez? Os están mintiendo bobos! Rezan pero no lo muestran). Alguien se empeña en enseñarnos a vivir sin rezar. ¿Quién os está enseñando a vivir? ¿Quién os está engañando? los Dominadores de este mundo. Aquí San Pablo dice algo muy serio. “Nuestra lucha no es contra la carne ni contra la sangre, revestíos pues de las armas de Dios porque si no os ponéis la armadura de Dios no podréis resistir las acechanzas del Diablo”.
Habéis sido rescatados del mundo, estáis siendo rescatados del mundo. Algunos sois fuertes porque habéis vencido al Maligno. Otros estáis entre Pinto y Valdemoro, con un pie aquí y otro allí; os queda poco tiempo para que os decidáis. “O conmigo o contra mí” ¡Decídete! hablo en serio. Muchos de vosotros estáis poniendo una vela a Dios y otra al demonio, viniendo aquí y pecando esta noche, o ayer; mintiendo. Dios os lo permite durante un tiempo pero se os va a acabar el tiempo. Porque Cristo ha dicho: “O conmigo o contra mí. Porque el que no recoge conmigo desparrama” O construyes conmigo la salvación de la Humanidad o te pasas al otro bando a destruir la Humanidad: a matar, a fornicar, a adulterar, a construir tu vida a costa de los otros como sea. A chupar, a gozar, ¿a vivir cómo? ¡Decídete! Son de los que matan a Cristo en las mujeres, matan en los hombres, matan en el trabajo, matan robando. Adúlteros, llenos de blasfemias, llenos de lujuria sus ojos, de todo lo que dice la Escritura de ellos: hechiceros, aborrecidos y aborreciendo siempre. Etc. “O conmigo o contra mí” dice Cristo.
Porque el tiempo es corto, se te va a acabar. Dios es misericordioso, lo comprende, estás decidiéndote, estás aprendiendo. No seas como aquellos que siempre están aprendiendo y nunca aprenden, porque pecan con mujerzuelas –dice San Pablo- y cuando terminan se dan cuenta que han hecho mal y que no han ganado nada, tienen asco de sí mismos pero ¿crees que han aprendido? No, porque vuelven a caer; aprenden y vuelven a caer; aprenden y vuelven a caer en una especie de círculo vicioso maldito. De ellos habla San Pablo, siempre aprenden y nunca aprenden. Acuérdate de esta palabra: “O conmigo o contra mí. El que no recoge conmigo desparrama”.
Muchos de vosotros habéis sido rescatados del mundo por Cristo. Cristo ha roto las cadenas que nos tenían esclavos del mundo, prisioneros de su poder, de su belleza, de su lujo, de sus mentiras, de sus deseos concupiscibles, de la mujer, del hombre, del gozar; esclavos de los Dominadores, los principios del mundo, el éxito, lo que quieras. Cristo ha roto nuestras cadenas, nos ha llamado a Él, nos ha liberado de la esclavitud al pecado y a la muerte y nos ha dado Vida Eterna dentro de nosotros para vivir una vida nueva en Cristo. La frase de San Pablo: “Caritas Christi urget nos. El amor de Cristo nos urge dentro al pensar que si Cristo ha muerto por todos, todos los hombres han muerto” todos los hombres tienen derecho, gratis, a poseer una vida nueva dentro, Vida Eterna. Dice San Pablo: “Y murió para que los que viven no vivan más para sí mismos sino que vivan para Aquél que murió y resucitó por ellos”. Vivir para Cristo, por Cristo, para Él. Eso es lo que se nos ofrece en el Bautismo: ser santos, vivir en Cristo una vida nueva.
¿Es posible, hermanos? Hay aquí un diseño, hay aquí un destino en este encuentro que tenemos aquí, como en el encuentro del Monte de las Bienaventuranzas, como en el encuentro de Santiago. Aquí está pasando algo, hay un viento que viene del cielo que me ha movido a mí ¡qué poder tiene Cristo para coger mi vida y cambiarla! Pero no solamente mi vida: la de estos hermanos (los itinerantes) la de tantos; no puede ser que estemos tantos engañados. Ese viento sigue aquí soplando, está comenzando.
Dios quiere hacer una obra en el Tercer Milenio, quiere levantar una nueva Humanidad, una Humanidad que mire al cielo; quiere hacer un puente al cielo. Parecen cosas imposibles dado como está hoy la sociedad, dada la destrucción de la familia, dada la cantidad de homosexualidad que hay, dada la destrucción de los valores cristianos. No se trata solamente de hacer una nueva sociedad, no es lo importante para nosotros; es muy importante eso, pero lo importante es llevar a los hombres al cielo, es abrirles el cielo, es abrirles un camino a través de la muerte.
CRISTO HA RESUCITADO. ¡VERDADERAMENTE HA RESUCITADO! (lo repite toda la Asamblea). Las comunidades que han terminado el Camino se saludan durante todo el tiempo Pascual cuando se dan la Paz diciendo: -¡Cristo ha resucitado! y responde el otro -¡Verdaderamente ha resucitado! Ciertamente ha resucitado, ésa es nuestra fe. Qué horror, si no, la vejez! Estamos envejeciendo gracias a Dios. Yo les digo a los hermanos cuando terminan el Camino: ¡ánimo! ahora te quedan tres escrutinios para hacerte pequeño, porque te están esperando en el cielo los santos. Uno: la vejez, la artrosis, que no puedes caminar, que no tienes fuerzas. Segundo: la enfermedad, llega tarde o temprano. Y tercero: la muerte, nos morimos ciertamente. Pero ésta es nuestra fe: CRISTO HA RESUCITADO. ¡VERDADERAMENTE HA RESUCITADO! (todos)
Os decía que en este texto de hoy San Pablo nos invita a revestirnos de las armas de Dios. El Camino nos va a enseñar a combatir, la vida del cristiano es un combate constante. ¿Por qué Dios ha hecho que la vida del cristiano sea un combate todos los días? Para que podamos mostrar a todos la fidelidad. El amor a Dios es algo creativo, no es que tú te has casado con una señora y estás ya ahí adocenado, apoltronado, con la barrigota ¿entiendes? No es así; todos los días yo tengo que serle fiel a Cristo, todos los días soy tentado, mi amor a Cristo viene puesto a prueba, me viene la tentación de serle infiel, crucificarlo.
Porque atención a una cosa: el Verbo de Dios se ha hecho carne. Dios, su Sabiduría, su Palabra se ha hecho carne en el seno de María. Él viene a nosotros mediante el Espíritu Santo y la puerta a ese Espíritu viene abierta por la predicación, por la palabra (por eso, escuchad que es muy importante). Y cuando Jesús entra en nosotros ... porque donde está el Espíritu está el Hijo y está el Padre. No son tres dioses. Un solo Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo. Si en mí está ahora el Espíritu, está el Padre y está el Hijo. Dios habita en mí como en un templo. Yo puedo hacer como Judas, traicionarlo y este Ser que habita en mi, que es Dios mismo, entregarlo a las pasiones concupiscibles. Puedo zaherirlo con la lujuria; con el odio, detestando a un hermano. El misterio de la Encarnación, de la Redención de Cristo se cumple. Piénsalo bien, “tú eres fuerte porque has vencido al Maligno” y en ti se da el Espíritu Santo, la vida divina en ti. La vendes por una mujer, por una chica, por una televisión, por una pornografía ¡por una mierda! Le desprecias, despreciamos la gloria de Dios. Dice que los querubines en torno a Dios están llenos de ojos, vigilantes, para que no haya nada impuro, porque los contrarios se rechazan por sí mismos –dice la filosofía. Donde está la luz no puede haber tinieblas, luz y tinieblas juntas no pueden estar, la luz desecha las tinieblas.
Dios te eligió para ser santo. ¡Escúchame bien! te lo digo porque lo siento realmente. Y no tengo ningún problema de ver la cara de tonto que tienes, o la cara de vicioso o la cara de lo que sea, no tengo ningún problema porque no está basada mi palabra en tu virtud ni en tu aspecto (que ya se ve lo que eres en la cara que tienes) sino en el poder de Dios, en el amor que Dios te tiene, en que Dios te ama tanto (y aquí tengo yo que meter mi cabeza debajo de la cama) No soy yo el que te quiere, es Dios que tanto te ha amado que ha entregado a su Hijo a la muerte por ti. ¡Qué gran amor! Dios te ama, aunque me seas antipático y yo aparentemente no vea en ti nada amable porque eres egoísta, ratonero, mezquino, vicioso, vago, sucio, todo lo que quieras. Podría detestarte humanamente y sin embargo he de tener un respeto inmenso por ti porque Dios, creándote, te amó y te ama. Te ama con un amor tan inmenso -¡escúchame!- tan inmenso que éste es el misterio de Dios revelado en su Hijo. Cuando decimos que Cristo es imagen, impronta de la substancia divina, cuando mostramos la cruz de Cristo diciendo: ésta es la impronta de la substancia divina ¿qué es esto? Un hombre que se deja torturar. Tenemos miedo nosotros de una inyección, de todo; mira a Cristo, le pusieron una corona de espinas y le daban con un palo en la cabeza, sangraba su cabeza ¡mira cómo le han abofeteado! Los cristianos consideran una gracia ser insultados porque Cristo fue insultado; consideran una gracia ser pegados porque a Cristo le pegaron; ser rechazados porque Él fue rechazado. Dice la Carta a Diogneto: a los cristianos cuando se les ataca o se les desprecia se alegran como si les hubieran dado un premio, porque no se consideran dignos de parecerse a Cristo.
“Impronta de la substancia divina”. Yo sé que Dios os ama me lo dice el espíritu de Sabiduría, el Espíritu Santo. Y no solamente que os ama a vosotros sino que ama a todos los hombres. Entonces, si por ejemplo yo estoy trabajando como escultor o como pintor en un taller, sé que esa persona que está trabajando a mi lado y que a lo mejor no cree en nada, que le tiene todo sin cuidado, Dios le ama con un amor tan inmenso que ha entregado a su Hijo a la muerte para poder rescatarlo de la esclavitud a la concupiscencia de la carne, concupiscencia de los ojos (los ojos no se sacian jamás), al pecado, a la muerte. Dios entregó a su Hijo para rescatar a este hombre y a mí. ¿Y qué es lo que mostró Cristo? “Impronta de su substancia” la esencia misma de Dios, el corazón del Padre ha llamado Juan Pablo II a lo mismo que estoy diciendo yo. Cristo nos ha revelado el corazón del Padre, el secreto del universo, el por qué son bonitas las flores, el por qué los árboles son verdes, el por qué las gaviotas, las nubes, qué sentido tiene todo esto. Impronta de este corazón. ¿Y qué es este corazón? Que Dios es amor a mí, que me ama, que me creó para Él, que se deleita en amarme, que se complace en quererme.
Pero exactamente este Amor que es Dios mismo tiene una connotación, y es que para que se dé amor verdadero tiene que dejarme libre, no puede esclavizarme, no puede sofocarme con su amor, no puede dejarme sin aliento. Me deja libre ¡libre! Y libre quiere decir que puedo decirle ¡no me da la gana! Que puedo destruirlo todo, que puedo cargarme el matrimonio, que puedo cargarme a quien sea, que puedo matar, asesinar, destruir todo el cosmos, matar al mismo Dios. ¡Entended esto! solamente a la luz de esto se entiende la Guerra Civil española, las dos Guerras mundiales, las guerras de hoy y la de mañana, la guerra nuclear –que vendrá-.
Escuchadme. En este misterio de la existencia humana, un misterio inmenso, no tengo más remedio que decirte a ti: ¡ENHORABUENA! Enhorabuena, corcho, porque hay miles y millones de jóvenes que están hoy en la movida, que están tirados por ahí, que están en el vicio y en la droga, y tú estás aquí por un milagro fantástico. Y tienes hasta una familia. ¿Tienes un padre y una madre? ¿Será posible? Vete hoy al Norte de Europa, vete a un colegio y pregunta: ¿cuántos niños tienen papá y mamá que vivan juntos? que se pongan de pie; ninguno. Quiero decir: ¡enhorabuena! Hay algo muy importante: Dios te amó. “Amé a Jacob y odié a Esaú”. Te ha querido a ti, te ha elegido y te ha dado profetas, y catequistas, te ha dado una palabra, te ha puesto en un camino y te ha revelado a su Hijo. Y te ha dado algo más importante que es la Fe, que es creerlo. Yo te digo: ¡Cristo ha muerto por ti! y vas tú y te lo crees. ¿Por qué te lo crees? ¿Quién te ha dicho que esto es verdad? ¿Estás tonto o qué? ¿Y si fuera todo mentira? Por qué lo crees ¿porque lo digo yo? ¿Y quién soy yo? La fe; la fe ¡la fe! Algo grande, un don que viene del cielo. Dios te eligió y te dio la fe, creer realmente que Dios existe. La fe cambia la vida de una persona, la transforma. Dios habita en el hombre por la fe, sin la fe no hay nada. “Suceda según tu fe” dice Cristo; y aquél hombre se curó. Sin la fe no hay salvación. Fe en Cristo.
Yo quería deciros: ¡enhorabuena! No lo desaprovechemos, podemos perder esta riqueza, podemos perder esta gracia, podemos destruirla. Esperemos que nos ayudemos mutuamente a luchar contra el Demonio que tiene la misión de combatirnos día a día, de quitarnos la gloria de Dios en nosotros, de destruir nuestra fe. Nos invita a pecar contra la fe, a pecar contra la esperanza, a pecar contra el amor contra la Caridad; nos invita a negar a Cristo. Pero hemos leído: “Revestíos de la armadura de Dios. Poneros la cintura de la Verdad, la coraza de la Justicia de la cruz”.
Tenemos una armadura espiritual; sabemos por la fe que la justicia no es la que presenta la sociedad, una justicia social necesaria y cierta, pero sabemos que hay una justicia que Dios ha mostrado en Cristo que es la justicia de la cruz que dice así: “No pongas resistencia al mal. Si alguno te abofetea en la mejilla derecha preséntale la izquierda. Si alguno te quita lo que es tuyo, no se lo reclames. Si alguno te pone un pleito para quitarte la casa, déjale la casa y regálale también el campo. Si alguno te hace una injusticia en el trabajo y te obligase a ir cargado una milla (que es una injusticia grandísima, te puedes desriñonar o lo que sea, los demás hacen huelgas y tal) tú vete dos millas” dice el Sermón de la Montaña.
O sea ¿me vas a vejar, me vas a humillar, me vas a hacer esa injusticia, vas a abusar de mí? Por amor a Cristo no solamente voy a ir una milla, voy a ir dos. Esa es la justicia de la cruz. –Hombre, Kiko, eso es una burrada, eso es ir contra la sociedad ...... Claro, es que nosotros somos hombres de una nueva ciudad, somos hombres del cielo, no somos de esta tierra. “O conmigo o contra mí” ¡decídete! O de este planeta o de otro planeta. Somos ciudadanos del cielo, estamos aquí en el exílio. Todo es nuestro, toda la tierra, Nueva York y todos sus habitantes; y nada es nuestro. Somos pobres y enriquecemos a tantos. Dice San Pablo: “todo lo podemos en Aquél que nos da fuerzas”, todo es posible al que cree.
“Os escribo a vosotros, jóvenes, porque habéis vencido al Maligno” (qué quiere decir ¿que no te masturbas más?) porque habéis escuchado la palabra y habéis creído en Aquél que ha dado su vida por vosotros. El mundo no os puede engañar ya, esta palabra os ha hecho fuertes, os ha hecho nacer a una vida nueva. Podemos llevar un noviazgo casto, sí. La castidad. Dejadme que os diga una palabra. “El Verbo de Dios se hizo carne” va a habitar en tu corazón Dios mismo como en un templo. Vivimos en una sociedad que quiere destruir la familia, y para destruir la familia hace falta destruir a la mujer a través de la pornografía, los desnudos, todo lo que quieras. La castidad es tener dentro el Espíritu de Dios. Dicen los padres de la Iglesia que la lujuria deshace en el hombre todo principio de bondad, de virtud y de obra buena. Si tú has vivido la vida intentando ser fiel al Señor, Dios te lo cuenta como obra buena porque está siendo escrita nuestra vida en el cielo y al final cada uno se encontrará con sus obras. Dice el Apocalipsis que se traerán unos libros donde están escritas todas las acciones de los hombres, y ahí se verá tu historia. Eso también es impresionante.
El otro día no sé dónde estaba y todo estaba lleno de ancianos, parecía una ciudad llena de ancianitos y ancianitas (me impresionan los ancianos, será porque ya me estoy haciendo viejo). Envejecemos y morimos. ¿Será cierto que la vida de todo hombre tiene un sentido? ¿Que la vida de un hombre es un prodigio de amor? Que todo lo que piensa ..... decía San Juan de la Cruz que un pensamiento de un hombre vale más que todo el universo junto. Pues vivimos en una sociedad que dice que todo eso es mentira, no hay ningún cielo, no hay alma, no hay Dios, y el hombre pasa, muere y se acabó, su vida no vale nada. Y un viejo no vale más que para que le hagan la eutanasia, para que muera pronto y deje en paz a los hijos que es una pejiguera, ¿a dónde te llevas este verano al abuelo? ¡Te lo llevas tú! ¿Será posible que la vida tenga un sentido?
Escúchame bien porque quiero decirte: “O conmigo o contra mí” Está todo por hacer en el nuevo Milenio. Somos nada ¿cómo podremos llevar a la sociedad el mensaje de que realmente en la vida de todo hombre por pobre, por pequeño, por viejo que sea tiene todo un sentido?. Su noviazgo, el día que se casó, la universidad, lo que ha hecho de malo y de bueno, todo está siendo escrito.
Hoy te dicen: todo eso es falso, nadie escribe nada, te mueres como un perro, te descompones, lo mejor es que te quemen en el crematorio y que echen tus cenizas al mar y de ti nunca se acordó nadie. ¿Es cierto eso? ¿Es ésa la verdad? ¿Es la verdad el crematorio y las cenizas, y nada tiene sentido, y entonces vivamos para hacer dinero lo mejor que podamos a gozar el momento presente lo más posible? ¿Eso es cierto? ¿O no? ¿Quién te convencerá, quién te hará comprender que eso es mentira?
Es verdad lo que digo yo, es verdad lo que dice la Iglesia, es verdad lo que dice el Papa: que tu vida tiene un sentido, que no eres un azar, que tú no eres una casualidad, que no naciste por un “penalty” de tu papá y de tu mamá, no señor. Que tú has sido pre-existente en Dios, eternamente en Cristo. Dios te pensó siempre y se sirvió de tus padres, de la equivocación de tus padres o lo que sea pero has nacido tú con un nombre único. Y Dios te ama. Te ama tanto que hace que yo me desgañite por ti hoy.
Créelo, CONVIERTETE, acepta esta palabra, di conmigo: ¡quiero cambiar de vida! -Tú me dices que es posible romper mis cadenas internas, mis deseos malsanos, poner mi vida al servicio de Cristo, con Cristo evangelizar el mundo, vivir para Él ¿y qué tengo que hacer para ello? A ver, Kiko, dime que tengo que hacer para morir a mí y vivir para Él. ¿Quieres que te lo diga? Ven aquí, ven conmigo. Te cojo de la mano, te llevo a una piscina: ¿crees en Cristo? -¡Sí! te meto para abajo. -¿Crees en el Padre? -¡Sí! para abajo. -¿Crees en el Espíritu Santo? -¡Sí! para abajo. Crees en Dios que ha creado todo, crees que Jesucristo ha muerto por ti, ha resucitado, ¿crees en lo que te estoy diciendo yo, que Cristo vive y tiene poder para darte desde el cielo el Espíritu Santo? ¿Crees en el Espíritu Santo? -¡Sí! para abajo. Sal arriba: mira, has dejado el agua negra de todos tus pecados, ahí ha quedado el hombre viejo, ahí quedo “caballo y caballero”, el Demonio sepultado. En el agua ha quedado sepultado el que tenía poder sobre ti, el que te engañaba con la televisión, con el dinero, con las mujeres, con los amigos, con el deseo de ser el primero; el que te ha tenido dominado, el Dominador de las alturas. El que te ha engañado siempre, el que ha hecho de ti lo que ha querido, el que te puso una argolla en la nariz y tiraba así y le obedecías en todo. A ese sinvergüenza, a ese canalla lo ha sepultado Cristo bajo el agua, miralo, "caballo y caballero” (es una forma de decir el poderoso, el potente en el mundo) está ahí sepultado. ¡Eres libre! ahora puedes seguir a Cristo, ahora vives para Él, vives en Él una vida nueva.
-¡Ah, si? ¿Y cómo se vive así? Te levantas por la mañana y dices: ¿qué tengo que hacer, Señor? porque ya no vivo para mí, vivo para ti. Y el Señor te dice: levántate y lávate. Y ahora reza. -¿Qué tengo que rezar? –Pues lo que te han dicho en la comunidad, los Laudes. -¿Y después? –Vete a ayudar a tu madre a hacer las camas. -¡Corcho! –Ahora vete a la universidad y en la universidad, mira, ¿ves a aquél chaval que está en el banco del fondo? Está hecho polvo, su padre se ha suicidado el otro día, vete a hablar con él, hazte su amigo. –Pues muy bien lo que tú digas Señor. ¿Y qué más tengo que hacer? –Esto, y esto, y esto. Porque mi vivir es Cristo, “ora comáis, ora bebáis” ...... En Cristo comemos, cantamos, hablamos, nos movemos.
En Él. “Y murió para que los hombres no vivan más para sí mismos sino para Aquél que murió y resucitó por ellos”. Muertos al pecado y vivos para Dios.
Dice San Pablo: “Yo estoy crucificado para el mundo”. Cristo crucificó en su cruz mi hombre egoísta, ese hombre que había en mí que le importaba un bledo todo, que iba a lo suyo en todo: en el arte, en la familia, en todo ¡a lo suyo! arramplando con todo, ese ser que no le importaba más que él, que mataba a todos. A ese ser lo ha crucificado Cristo, crucificó el pecado en su carne y nos liberó del egoísmo. Mató el pecado, ¿qué pecado? El pecado original. ¿Cuál es ese pecado? lo que ha dicho el Demonio. ¿Qué es lo que nos dice el Demonio constantemente?: no es cierto que morirás si contradices a Dios, es que Dios te ha puesto límites porque es un Dios celoso, no quiere que te realices como Él siendo tú el dios de ti mismo. ¡Mira qué maravilla! tú dios de ti mismo. ¿Qué tienes tú que vivir para Cristo? que todos vivan para ti –te dice el Demonio- ¿qué significa que tú tengas que obedecer a otro? ¡Que te obedezcan a ti! El Demonio hace ahí un jueguecito muy sucio y muy feo. Y parece maravilloso que en la vida puedas hacer tú lo que quieras, sin límites. Tú, dios, centro de una cosmogonía total, todo reducido a tu “yo”, tú eres el centro de tu propia religión, el “yo”, “yo”, “yo” en todo: la familia como “yo” digo; mis hijos como “yo” digo; la política como “yo” digo; los curas como “yo” digo por eso no me gustan nada; la Iglesia como digo “yo”. Todo se hace como digo “yo”. “Yo”, “yo” y “yo”. Por eso juzgo todo; juzgo a ese profesor de universidad; juzgo a esa chica; juzgo a los amigos; todo según mi “yo”. “Yo-ismo”. “Yo” significa “ego” en latín (ego-ista, yo-ista).
Ese pecado que todos tenemos. Por eso dice Jesucristo en el Evangelio de San Juan: “Me queréis matar. Vuestro padre es el Demonio”. Le dicen ellos: “No, nuestro Padre es Dios”. “Si fuerais hijos de Dios me escucharíais a mí porque de él vengo a hablaros. Pero ¿por qué no me podéis escuchar a mí? porque vosotros solamente escucháis a vuestro padre, el padre de la mentira, mentiroso desde el principio, asesino desde el principio, que no se mantuvo en la verdad”. A través del Camino, en la etapa del Padre Nuestro veréis que la Iglesia no puede entregaros el Padre Nuestro si no hacemos una renuncia real a toda paternidad que no sea la paternidad de Dios, si no hacemos una renuncia a nuestro padre el Demonio porque él genera, gesta dentro de nosotros mediante un diálogo con nosotros un hijo que es el pecado, el querer ser nosotros. ¿Quién me podrá a mí quitar este principio por el que me quiero imponer a todos, quién me podrá hacer a mí humilde como Cristo? ¿Quién me podrá hacer como Él?
Bueno ¡vamos a ver si es cierto que la gracia del Espíritu Santo actúa en mí! Y veo con sorpresa que, efectivamente, me he dejado insultar y otras veces me ponía histérico si me quitaban algo. Oye, esto debe ser obra de la Gracia no es obra mía. Además he sentido alegría cuando he ofrecido mis cosas a otro; me han insultado y he sentido alegría. Etc.
Obra de la Gracia no obra de tus puños, obra del Espíritu Santo en ti. Dios que te ha dado a participar de su propia naturaleza. ¿Tú crees que esto es un cuento chino? ¡Cómo es posible que Dios le va a dar de su naturaleza a este joven! Pues sí, le ha creado para ello. Pero Dios no puede darnos un tesoro tan maravilloso si después lo vamos a despreciar. “Que ninguno –dice San Pablo- venda su primogenitura por un plato de lentejas” por comer ahora. La fe es probada como el oro.
Jóvenes, ¡enhorabuena vosotros que habéis vencido al Maligno! El Demonio no logrará arrebataros la vida de Dios en vosotros por ninguna comida. ¿Qué significa “comida”? Chicas, la lujuria, irte el fin de semana con una chica a fornicar en una tienda de campaña -¿Qué te parece? yo te ofrezco eso ¿te juegas a Dios? –Sí, me lo juego. ¿Te lo has jugado? después es inútil. A un seminarista le dije yo una vez: ahora no puedes ser cura, ¿qué te pasa, qué sucede, qué problemas tienes? Te acuerdas que te lo jugaste, fornicaste con aquella casada, después lloraste mucho. Escandalizaste, destruiste un matrimonio y no sé cuántas cosas más. Te has arrepentido el Señor te ha perdonado, pero no puedes llegar. Acuérdate de lo que dice la Escritura porque la Palabra de Dios es perfecta: Esaú ni con lágrimas logró la bendición, se jugó su primogenitura, despreció las promesas celestes, la santidad futura la despreció con tal de comer ahora, de un placer inmediato. Pero el Demonio te dice: -¿Y si el cielo no existiera? ¡Qué tonto eres! ¿Te vas a perder esta ocasión? Ahí se ve tu fe, en un instante ¿qué te juegas? el cielo o el infierno, el futuro de tus hijos. ¿Qué te juegas? el Camino Neocatecumenal. ¿Qué te juegas? la historia. ¿Qué te juegas? peor todavía: matar a Dios. ¿Es posible? Sí, es posible.
Por eso, ánimo, ayudémonos, todos somos muy débiles, todos somos pobres. La fe tiene que ser probada como el oro. Sé astuto, ten discernimiento. Aún este encuentro que tenemos aquí tiene que ser probado, todo Don que te da el Señor. La fe tiene que ser probada como el oro en el crisol, para ti mismo. Dios lo sabe todo, tú eres el que no lo sabes. ¿Realmente yo amo a Jesucristo, estoy dispuesto a perder algo por amor a Él? Qué quieres que te diga Él: sí, tú me amas ... luego vas y haces como San Pedro le traicionas por miedo ante la primera mujer que te dice algo. Entonces después, cuando te pregunta Cristo –como le pregunta a San Pedro- “¿Me amas tú?” ¿qué puedes decir? -Ya no sé nada: si te quiero, si no te quiero, si quiero a alguien, estoy lleno de confusión. No es así como hace el Señor, el Señor te enseña a amarte a ti mismo, nos enseña a querernos no a despreciarnos, nos enseña a querer esa obra que Dios ha hecho en ti reengendrándote en Jesucristo. Es una total regeneración es un resanamiento, es una nueva creación. Pasó lo viejo aparecen cosas nuevas.
Animo hermanos, si hemos conocido a Cristo en la carne ahora no lo conocemos así, ahora lo conocemos de una forma nueva, ahora lo conocemos dentro. Os acordáis de la catequesis cuando le dice a la Magdalena “¡Noli me tangere!” La Magdalena está llorando en la tumba pensando que se han llevado el cuerpo y ve a uno que cree es el jardinero; es Cristo mismo que tiene otra apariencia humana.
Le dice: “Si te lo has llevado tú ¡dime dónde lo has puesto!”. (Es interesante que en los Hechos de los Apóstoles Cristo aparece con una nueva figura con un aspecto distinto, como podía ser hoy yo o un compañero tuyo. Cristo resucitado). Ella cree que es el jardinero; está llorando.
Esto del jardín es una imagen del Jardín del Edén: el nuevo Adán, la nueva Eva. En este caso la nueva Eva es una que ha sido una prostituta, que ha tenido el alma llena de demonios, siete demonios, imagen de ti y de mí. Hay un jardín nuevo hay un nuevo Adán. El primer Adán tuvo que poner nombre a Eva “madre de los vivientes”, y tuvo que poner nombre a los animales. Ahora el nuevo Adán llama a esta mujer y la dice: “¡María!” (el nombre de María, la Madre de Jesús; el nombre de la Iglesia. María eres tú). Ella escuchó la voz de Cristo y dijo: “¡Rabbuní!” que significa “mi Dios, mi Maestro” y quiso abrazar sus pies, lo había reconocido en el alma. Y la dijo: “No me toques, que todavía no he subido al Padre”
Porque ésta es la obra de Cristo (y acabo ya con esto, escuchadme bien). Cristo ha venido a tomar nuestra naturaleza y a introducirla en la santidad de Dios. Nuestro cuerpo, el valor del cuerpo, el mensaje del cuerpo; el cuerpo de un hombre, el cuerpo de una mujer; ya en cómo Dios ha construido el cuerpo le ha dado un mensaje profético: ha hecho al hombre para donarse a la mujer y a la mujer para ser donada. El hombre como una donación, como una imagen misma del Amor que es Dios. Son muy importantes las catequesis de Juan Pablo II sobre el mensaje profético del cuerpo con respecto a la castidad y al amor, y al respeto, y al pudor, a la santidad del hombre templo del Espíritu Santo. No podemos despreciar todo esto con pornografías o con otras cosas.
El nuevo Adán le dice a María: “No me toques que todavía no he subido al Padre”. Va a hacer una obra: el hombre va a entrar en la Santa Trinidad, va a coger nuestra propia naturaleza, nuestro cuerpo y lo va a introducir en el cielo. Va a subir al Padre. Y le dice a María (le da una misión apostólica, misión de Evangelización a ti y a mí): “Vete y di a mis hermanos: subo a mi Padre y padre vuestro, a mi Dios y vuestro Dios”. Nos va a hacer hijos de Dios, va a hacer que nuestro cuerpo participe de la misma naturaleza de Dios. Por eso dice “no me toques” porque va a subrayar un aspecto. Después aparecerá otro día en el Cenáculo y les dirá: “Tocadme” soy Yo no soy un fantasma, ved que tengo carne. Le dice a Tomás: No seas incrédulo! Has dicho que si no metes tu mano en la llaga de la lanzada que tú has visto, que era un corte horrible ... “Ven aquí, mete tu mano” le obligó a meter la mano en su llaga (el otro allí, horrorizado, no se la querría dar y se la tuvo que dar a la fuerza) Eso los Apóstoles lo han escrito. ¿Esto lo creemos? Que Cristo realmente ha aparecido resucitado, vencedor de la muerte, que la muerte ha sido vencida, QUE CRISTO HA RESUCITADO. CIERTAMENTE. ¡ESTA VIVO!
Dice San Pablo: “Si hemos conocido a Cristo en la carne” ahora ya no importa, eso es muy poco. Ahora han aparecido cosas nuevas, ha aparecido algo en nosotros muy dentro, dentro, dentro, dentro, en el corazón. Cristo en mi corazón, Cristo en tu corazón, realmente, templo del Espíritu Santo, Cristo dentro unido a nosotros. Dos en una sola carne. Jamás podrás tú amar así a una mujer. Tanto es así que el amor humano quiere Dios que sea sacramento visible de este amor que Dios tiene al hombre.
En este sentido yo he hecho un canto de San Juan de la Cruz. Sería buenísimo que leyérais una obra de San Juan de la Cruz que se llama “Subida al Monte Carmelo”. Habla de tres noches. La noche del sentido: ¿cómo es posible –dice- que podamos amar a Dios si estamos enamorados de otras cosas, de sus criaturas? Es inútil que una chica se enamore de un chico si está enamorada de otro ¿cómo podrá hacer el Señor para que podamos gustar su amor? Dice que hay tres etapas. En el Camino hay tres etapas: Simplicidad, Humildad y Alabanza; San Juan de la Cruz en “La subida al Monte Carmelo” habla de tres noches: la noche del sentido, la noche de la Fe porque la fe es oscura, el intelecto no comprende qué es la Fe; quiere comprenderla, quiere racionalizarla y no lo logra del todo tiene que caminar en la Fe como Abraham, sin saber a dónde va. Y Dios mismo es oscuro, pero en esa tercera noche Dios aparece como un alba.
Porque hay un primer tiempo que es el tiempo de la purificación, de la purgación si quieres, de mortificarse, de dar muerte en nosotros a las pasiones a todo lo que es contrario al amor de Dios en nosotros. Hay un tiempo que es el de la purificación en donde Dios va comunicándose al alma, al espíritu del hombre. Y hay otro momento que es el de la unión con Dios donde el hombre experimenta el éxtasis (Santa Teresa de Jesús, los santos) la unión mística con Dios, las bodas místicas a lo que estamos llamados por la santidad. El Papa nos ha dicho: sed contemplativos. Estamos llamados a la oración contemplativa por el Bautismo, a amar a Dios por encima de todas las cosas.
Termino diciendo: ¡Animo! Enhorabuena porque estáis aquí. CONVERTIOS Y CREED AL AMOR QUE DIOS OS TIENE. Rechacemos al Demonio y sus mentiras. “O conmigo o contra mí”.
Esto es la preparación para el Jubileo con el Papa en Roma. Allí en Roma, posiblemente en la propia plaza de San Pedro tendremos el encuentro nuestro después del encuentro con el Papa. Allí haremos una llamada vocacional. Es muy importante también que os deis cuenta los que Dios llama al matrimonio, que es una vocación a expresar este amor místico de Dios con el hombre, en una familia. El futuro de la Humanidad en el Tercer Milenio pasa por la familia, por una familia nueva. No es que todos tengamos que ser curas; lo más urgente hoy son presbíteros, y Dios va a llamar a muchos y vais a decir que sí. Si Dios os llama no tengáis miedo a levantaros y a decir: heme aquí Señor, haz de mí lo que quieras, abriendo como María vuestro corazón al proyecto de amor que Dios tiene para todos los hombres.
Deja que Cristo camine por tu corazón. También para casarte; ojalá en esta peregrinación Dios te dé una chica, una mujer elegida por Dios. Acuérdate lo que dice la Iglesia: “Lo que unió Dios (no lo que unió la pasión, la concupiscencia u otras cosas) que no lo separe el hombre”. Has de tener la certeza de que esa mujer te la ha dado Dios. Para ello, el matrimonio necesita un noviazgo que es una preparación de renuncia a sí mismo por amor. El matrimonio es casto porque la sexualidad está protegida por el pudor; el pudor protege el santuario. El santuario es la vida misma porque Dios es vida, Vida Eterna, es el autor de la vida. Del matrimonio se puede hacer una maravilla de santidad, iglesia doméstica, santuario de Dios; el primer santuario de la Iglesia es la familia. También se puede destruir, se puede hacer lo que está haciendo la sociedad. A nosotros Dios nos invita, os lo propone. ¿Que hay aquí unos chicos que dicen: yo no quiero? que se vayan, se pueden ir marchando; con los que hayan dicho sí a Cristo nos quedamos. A los que hayan dicho que sí al Señor, el Señor los revestirá de su gloria, los revestirá de su santidad y les dará la fuerza de ser cristianos, otros Cristos que no se resisten al mal, que aman a sus enemigos, que viven su noviazgo en castidad, que respetan a los demás. Que son cristianos, gente muy extraña para lo que es la realidad del mundo en el que vamos caminando. Gente que son –como dice la Carta a Diogneto- como el alma al cuerpo. Así como el alma sufre cuando el cuerpo hace cosas contrarias al Espíritu de Dios, así la Humanidad persigue a los cristianos porque con su sola existencia se sienten como ... porque con nuestra sola presencia damos vida al hombre, damos vida al mundo, damos sentido a las cosas.
Bien hermanos, ánimo. En Roma, una ciudad que tiene un destino universal, que es donde está Pedro, en este Jubileo del año 2000 convoca el Papa a los jóvenes de la Iglesia. Y allí nos va a dar una palabra. Habéis visto esta carta que está llena de amor y de coraje; y allí nos va a decir otras cosas. Pero más que nada es todo el viaje: los autocares, las incomodidades, no sabemos la situación: si os tocará dormir en una parroquia, en una “cancha” de un gimnasio. Están trabajando los hermanos del Centro Neocatecumenal de Roma; os ponéis en contacto con ellos y os dirán. Pediremos una ayuda para todo el montaje que tenemos que hacer como hemos hecho con el Monte de las Bienaventuranzas; si sobrase algo de dinero lo usaremos para la casa Domus Galilaeae que nos falta dinero, pero el Señor nos lo dará como nos lo ha dado hasta hoy.
Yo me estoy quedando sin voz. Que recéis por mí. Vamos a hacer este canto, poneros de pie. Es la poesía del cántico del libro “Subida al Monte Carmelo”, muchos lo conoceréis. Dice: “En una noche oscura con ansias en amores inflamada ¡oh dichosa ventura! salí sin ser notada estando ya mi alma sosegada”. El explica lo que significa esto. En esta noche en la que Dios te va purificando, te invita a mortificarte (a que dejes de ver pornografía) a que mates en ti poco a poco aquello que destruye en ti la vida divina porque Él quiere tener contigo un lenguaje de amor, quiere vivir en nosotros su amor. “Mi alma sosegada” mi espíritu lleno de Él. “A oscuras y segura por la secreta escala disfrazada ¡oh dichosa ventura! a oscuras y encelada, estando ya mi casa sosegada”, describe como va este caminar en la fe con Cristo.
Le preguntaban a un monje: -¿Qué es ser monje en el mundo? Y dijo: -¡Mira a María bajo la cruz! (eso se puede decir para todo cristiano) sola a Solo. Es muy poético esto, y bastante interesante. ¿Qué es la vida de este joven? solo a Solo. Dicen los padres del desierto: si no has comprendido que tú estás solo en el universo con Dios, no has entendido todavía nada. María bajo la cruz, sola a Solo. Cristo solo en la cruz; Ella sola. Hay una mismidad, hay una intimidad profunda, hay un misterio de amor entre Dios y tú. (No seas tonto! escúchame que es importante).
Luego dice: “En la noche dichosa ...” San Juan quiere decir: mira, si Dios no nos ayudase, estamos tan llenos de deseos, de concupiscencia, de pasarlo bien, de ver cosas que es inútil ¡es inútil! Pero Dios viene en nuestra ayuda y nos da una noche. Él mismo nos pone en una situación en que nos va a purificar porque quiere ser nuestro Esposo. “En la noche dichosa, en secreto que nadie me veía ni yo miraba cosa, sin otra luz ni guía sino la que en mi corazón ardía”, poco a poco el corazón va sintiendo un amor a Cristo, un nuevo amor a Cristo que aparece en ti no sabes cómo. “En la noche dichosa” esa noche que a mí me parecía que no veía a Dios, que no lo sentía, que en el mundo las cosas ya no me decían nada, que había desaparecido ese gusto que tenía antes mundano, las concupiscencias del mundo y de las cosas, y era Dios que estaba actuando en mí para llevarme a la intimidad con Él, a un amor profundo. “Aquesta me guiaba más cierto que la luz del mediodía a donde me esperaba quien yo bien me sabía, en parte donde nadie parecía”.
“Oh noche que guiaste, oh noche amable más que la alborada, oh noche que juntaste Amado con amada, amada en el Amado transformada!” En el libro lo desarrolla místicamente diciendo qué le pasa al hombre que quiere ponerse en comunicación con Dios. Es la vida espiritual, es lo mismo que Dios ha hecho contigo en el Camino; explicado de otra manera pero es lo mismo.
No sé si me acuerdo; si no os lo enseño en Roma. Es un canto místico.
(Kiko no recuerda bien la música y decide que lo enseñará en el encuentro que tendremos en Roma).
Hacemos otro canto y éste os lo enseño en Roma. Cantamos “Caritas Christi” y terminamos. Animo hermanos.
- Canto: “Caritas christi urget nos”
Oremos.
Te bendecimos a ti Señor, Padre nuestro, Dios santo y Rey eterno que en tu infinita bondad y misericordia nos das la vida. Señor te damos las gracias por este encuentro, te damos las gracias por el encuentro en el Monte de las Bienaventuranzas, te damos las gracias por la Iglesia porque en ella está el Espíritu de tu Hijo.
Te damos las gracias por el Papa Juan Pablo II. Te pedimos por él, que le des salud, fuerza, coraje profético, que le permitas que pueda ir a Rusia y a China como desea tanto. Te pedimos por él y por todos sus colaboradores que le ayudan, especialmente te pedimos su Secretario el P. Stanislaw y también por el P. Rylko, por todos los Cardenales y la Santa Sede. Te pedimos que nos ayudes con los Estatutos para que el Camino sea lo que tú quieres que sea. Señor míranos aquí a todos reunidos. Tú nos has llamado a la fe a través del Camino Neocatecumenal. Tú conoces nuestras comunidades, conoces nuestros pecados, conoces mis pecados, mis mentiras, mi debilidad, conoces nuestras mentiras, nuestra debilidad. Señor ayúdanos tú, mándanos desde el cielo tu Espíritu de santidad, de inocencia, que nos dé celo por anunciar el Evangelio, que nos haga todos los días combatir al Demonio, negarlo, rechazar sus sugestiones, sus mentiras. Enséñanos a sufrir, a amar la cruz de tu Hijo, a ofrecer cada día los sufrimientos por ti y por tu Iglesia. Ayúdanos Señor a salvar con tu Hijo esta generación, a evangelizar el mundo.
Todo esto te lo pedimos en el nombre de tu Hijo, sabiendo que tú nos escuchas, que te complaces en nuestra felicidad porque tú eres amor, el único que nos amas. Que no te complaces en nuestro mal, que te complaces en nuestra alegría y en nuestra felicidad. Que nos has creado para ti y para llevarnos al cielo contigo. Bendito sea tu nombre, Señor! Danos el renunciar el Demonio con las promesas de nuestro Bautismo y ofrecer nuestra vida a ti y a tu Hijo Jesucristo.
Te lo pedimos en el nombre de tu Hijo con la oración que Él nos ha enseñado, por eso nos atrevemos a decirte:
- Padre Nuestro.
Y a ti Virgen María, Madre de Jesús y Madre nuestra, tú la humilde de Nazareth, a ti ha encomendado Juan Pablo II esta peregrinación a Roma, Jubileo del año 2000. Concede a cada uno de nosotros abrir nuestro corazón al diseño de amor de tu Hijo para que en esta generación tantos hombres y mujeres, a través nuestro encuentren la fe y encuentren la salvación. Te pedimos por cada una de nuestras comunidades, por cada una de nuestras parroquias. Te suplicamos por el encuentro que tendremos mañana con los párrocos y sacerdotes de Madrid con el Cardenal Rouco. Ayúdanos tú, Virgen María, intercede ante tu Hijo.
Todo esto te lo pedimos con el saludo del Ángel en Nazaret. Por eso te decimos:
- Ave María.
Cantamos ahora antes de darnos la Paz el Salmo 15: “Me enseñarás el camino de la vida”. Es un Salmo mesiánico. Porque es lo que está haciendo con nosotros, se cumple, nos está enseñando el camino de la Vida. Diremos ¡no! a los que nos enseñan otros caminos de vida, les diremos que no. Hemos escuchado al Papa. ¿Cómo es posible si creemos en Cristo no poner nuestra vida al servicio de una nueva sociedad, de salvar la familia, de que tengan una nueva vida? ¡Hay tanta miseria y tanta injusticia en el mundo! Claro que sí, vamos a decirle al Papa: aquí estamos para renovar el mundo. Como ha dicho el Papa: veo en estos jóvenes el futuro de la Iglesia y la renovación del mundo. “Me enseñarás el camino de la vida”. Es lo que está haciendo, nos está enseñando el camino de la Vida, un camino que nos lleva al cielo. “En el cielo” -dice el Salmo que es palabra de Dios- me saciarás de gozo -fijate qué maravilla- de alegría perpetua a tu derecha”. No tenemos miedo a envejecer ni a tener cáncer. No nos asusta ver morir a un hermano, le ayudamos, cantamos Salmos con él, le decimos: te estás acercando al Padre es el día más grande de tu vida, entramos en la Pascua. Cristo ha abierto un camino, somos los hijos de la Resurrección, hombres de la Resurrección y de la Vida. Eso dice el Salmo.
Después dice: “Protégeme Dios mío que yo me refugio en ti”. Dice el del Salmo: otros se refugian en otras cosas, yo me refugio en ti Señor, por eso “yo digo a Dios: tú eres mi único Señor”. Y digo otra cosa más al Señor: “Sin ti no tengo nada”. Fíjate lo que dice el Salmo; esto es palabra que Dios porque nos ha revelado las palabras con las que quiere que le recemos. Este Salmo lo ha rezado la Virgen María, lo ha rezado Jesucristo; están escritos los Salmos 400 años antes del nacimiento de Cristo. Dice este Salmo: Señor, esta vida no la quiero sin ti ¡sin ti no vale nada! Ni el arte, ni el amor humano, nada lo quiero sin ti.
“Protégeme tú Señor que en ti me refugio. Yo te digo: tú eres mi Señor, sin ti no tengo nada” si tú me faltas nada me vale de nada. ¿Cómo que no si tienes un coche, una piscina, estas vacaciones .......? Estas vacaciones, sin el Señor dentro, sin haber experimentado su amor dentro no las quiero, para ti las vacaciones, vale más el Señor, su amor dentro que todo el mundo junto. “Sin ti mi vida no vale nada”.
Luego sigue: “El Señor es mi copa y mi heredad (la riqueza no es la casa que tú tienes, ni los campos, ni el dinero que tienes; la verdadera heredad es el Señor) mi vida está en sus manos. Me ha tocado en suerte un lote hermoso ¡me encanta mi heredad!” ¿Podemos decir todos eso? Me encanta donde me ha puesto el Señor; me cogió de la pintura, me metió a hacer este payaso aquí, en este follón. Lo puede decir todo cristiano: estés casado, estés con un cáncer, estés ciego, “me ha tocado un lote hermoso” porque Él es mi heredad y mi copa, el Señor.
“Bendigo al Señor que me aconseja, hasta de noche instruye mi corazón. Tengo siempre presente al Señor. Él está a mi derecha ¡no vacilaré!” Esto es genial. “Tengo siempre presente al Señor” Me acuerdo cuando estuve en Africa, yo era Oficial, con todas las chavalas que había por allí. Ibamos los Oficiales a bailar por la noche y después se iban de juerga. Y yo, con el Señor a mi derecha ¿qué hacía con las chavalas tan monas? Las hablaba de Jesucristo, bailando las decía: –Sí, yo soy profesor del Cursillo de Cristiandad ... ya me había cortado todo el terreno. –Ah, pues mi padre ha hecho Cursillos, decía una niña tan mona; ya no podía tocarla un pelo. Era en Agosto, en Melilla, con el calor que hacía allí ... me protegió el Señor, solito que estaba con mil acechos. Se cumple el Salmo: “Tengo siempre delante de mí al Señor, está a mi derecha ¡no vacilaré” –Señor ayúdame porque si no, de ésta salgo fatal ¡ayúdame tú!
Termina diciendo el Salmo: “Por eso se alegra mi corazón, exulta mi alma, hasta mi carne descansa serena porque sé que tú no abandonarás mi vida en el sepulcro (esto que se ha cumplido en Cristo lo dice hoy mi fe y lo dice la tuya: no abandonará nuestra vida en el sepulcro) no dejarás que tu santo experimente la corrupción”. Lo ha realizado en Cristo: no experimentó la corrupción.
- Canto: “Me enseñarás el camino de la vida”
Ahora yo quisiera que Carmen os diera un saludo.
CARMEN
Sabéis que España ha estado ocho Siglos bajo la dominación musulmana, ¿no? No sé si el Dios de Kiko es Alá (uno) o es el Dios de la Trinidad en las tres Personas, porque no las hemos visto .....
KIKO: (lo dice porque no les he dejado hablar)
CARMEN
Le perdonamos porque lo ha hecho bastante bien. Pienso que es porque estamos camino de Pentecostés. Primero hay que dejarle hablar porque, si no, es imposible tanto si le sale bien como si le sale mal. Esperamos que la garganta se le ponga peor y entonces tendremos ocasión de hablar Mario y yo (que Mario lo hace muy bien).
Se me ocurrían muchas cosas antes de empezar él, que yo había atacado esta reunión porque le digo: el Papa hace una reunión de jóvenes una vez cada dos años y tú en un año quieres hacer cuatro ¡no vas a ser más que el Papa! Así que yo me había opuesto bastante, pero luego me ha dado alegría veros porque después de ver los follones que hacen los fines de semana con la juventud, que la están desequilibrando verdaderamente, digo: vale la pena mover a los jóvenes de esta manera. Y me ha dado alegría veros.
Al principio, cuando ha salido la Galilea, se me había ocurrido hacer un traslado a Roma, que es interesantísimo también ver cómo se inició el cristianismo en Roma y cómo Dios lo llevó justamente al centro del Imperio.
Pero luego el Kiko se ha enrollado tanto que era imposible absolutamente ...
KIKO
¡Hablaremos del martirio en Roma!
CARMEN
Martirio el que nos haces tú a los demás ... (risas). Ahora el supermártir de Mario os dará la bendición.
P. MARIO
Yo os digo sólo: arrivederci a Roma! Estoy muy contento también y todo lo que ha dicho Kiko lo confirmo.

Para vosotros, para mí, para todos nosotros es verdaderamente una gracia de Dios escuchar siempre su voz, su palabra, sobre todo en este tiempo hacia Pentecostés recibir el Espíritu Santo. Esperamos vernos todos en Roma donde el Papa, tan viejo, tan cansado, tan lleno de Espíritu Santo pueda confirmarnos nuevamente.
- Bendición.
- Canto final: “Yo vengo a reunir a todas las naciones”